Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.
Resumen
- 04/07/2006 12:05 - (37) Caminante con destino
- 07/07/2006 09:29 - (38) Recuerdos de verano
- 09/07/2006 19:35 - (39)Quiero decirte
- 15/07/2006 23:52 - (40) Una saludo rápido
- 16/07/2006 18:46 - (41) Una promesa es una promesa.
- 19/07/2006 09:51 - (42) Conversación
- 23/07/2006 13:23 - (43) Ser más yo o ser menos yo....
- 28/07/2006 15:27 - (44) No a la guerra
- 30/07/2006 12:48 - (45) Dos entradas en una
(37) Caminante con destino
(38) Recuerdos de verano
Nuestros pies quedaban marcados sobre la arena recién barrida por las olas, por esas mismas aguas que robaron mis lágrimas en múltiples momentos de tristeza. Nuestro rastro estrenando la playa, siguiendo nuestro ritual camino hacia las rocas que, con su dureza nos devolvían siempre la consciencia. Caminar así, bajo el influjo de las olas, de la brisa y de vuestras reconfortantes voces sigue siendo uno de mis más gratos recuerdos.
Nuestras huellas, nuestras risas entrelazadas bajo el mismo cielo, ese mismo cielo que nos tocó compartir y que espero nos cobije siempre. Cuerpos entregados a una tácita amistad, mirando al frente, en la misma dirección, mirando a esa luna grandiosa y serena, discurriendo indiferente por la noche sin margen. Donde estar era permanecer, donde la brisa era magia en nuestras almas. Confundiendo mi tiempo con nuestro tiempo. Quemando las velas que nos quedaban, una a una, para que su luz eternizara cada instante compartido.
Danza de fuego en noche estrellada, baile de llamas y sonrisas abiertas, conversaciones pausadas. Hechizo de un trozo del sol y de luna llena, cortejo de estrellas, reflejos en el mar y miradas traviesas. Ambiente de fiesta, amigos sentados alrededor de una hoguera. Silencios tranquilos, confesiones ciegas, confidencias sinceras. Recuerdos compartidos, exagerados a veces por la emoción del relato: " Te acuerdas cuando....", rematando en carcajada general y chiste conocido.
Noches de verano y, como excusa, una hoguera.
**********************************************************************************
¿Organizamos una?
(¿No es bastante parecido a un botellón?, para que digan que es una invención de ahora, jejeje)
(39)Quiero decirte
Me gustaría describirte y no puedo, puedo hablar de lo que me muestras y sientes, a lo que aspiras, que es lo que te hace daño, saber si tu alma está oscura o si la luz eclosiona en tu interior. Puedo saber que expresión usarás cuando el corazón te sonríe.
Toco tu alma cada vez que te leo, me impregno de los aromas del jardín que describes, sufro cuando sufres y sonrío cuando la alegría te exalta. Aplaudo al final de cada una de tus actuaciones y me emociono cuando tus lágrimas se asoman al balcón de tu mirada descritas en forma de poema y corazón enamorado. Nunca abrazaré tu cuerpo, ni oiremos mis dos sonoros besos en tus mejillas, nunca se enlazarán nuestras manos, ni se sonreirán nuestros ojos, pero siempre sabremos que nuestros corazones se han encontrado en la mejor tierra abonada, la del respeto, del cariño nacido en cada letra, en cada palabra, en cada frase, en cada entrada. Sé lo que tu quieres que sepa, adivino lo que se escapa por los poros de tu alma en los momentos de soledad sincera, en la que ni tú ni yo ejercemos de poeta, sino simplemente de yo con todas mis consecuencias. Nunca te imaginarás ni remotamente donde has estado porque a donde yo voy siempre estás a mi lado o en mi entorno o en mi centro. Sé que puedes hablar de lo que siento, de lo que me duele y por lo que muero, me gustaría que pudieras describirme, pero también sé que no puedes. Podría decirte que mis ojos son verdes y que siempre te mirarían con pretendida ternura pero no sé si lo lograría; que mis cejas se entretienen en una constante conversación de la que a veces soy totalmente ajena. Que mi pelo sostiene una ardua pelea entre ser blanco o ser tan negro como fue siempre pero que no intervendré en semejante batalla; que me encanta mantenerlo bastante corto para que no me dé demasiado la lata. Que mi estatura es normal y mi tamaño grande, que a mi boca le gusta sostener una sonrisa pero que no siempre lo logra, que mi nariz se pasa el día intentando sobresalir del puente de mis gafas y que mi alma es como la conoces, lo siento, no hay más. Que mi pudor, mi inseguridad y mi experiencia me dicen que mostrarse débil no es ni buen comienzo, ni buen intermedio pero sí buen final de una amistad unilateral. Que en mi cabeza hay imágenes de mil historias donde TÚ eres el protagonista. Donde la realización de una idea se puede convertir en obsesión o durar lo que dura un pitillo. Donde lo más importante siempre es comprender, lo que sea, pero comprender. Que antes de sentirme atacada buscaré siempre la justificación del porqué de ese ataque ya que no me siento merecedora de tan dudoso honor. Que dudaré de todo pero nunca de mi amor pues me enamoro continuamente y entonces no me provoca incertidumbre pues sé hasta donde llega: hasta el fondo. Que mi deseo físico y mi deseo mental son cosas totalmente independientes, crecen y se multiplican de manera autónoma y enriquecedora para mi necesidad de vida, y que siempre triunfa el deseo mental pues el físico es elemental y, por lo tanto, manejable dentro de un orden (mi orden, raro pero muy mío). Que necesito aire para respirar, agua para no deshidratarme y comida para vivir; es cierto, es una obviedad, pero necesito estar rodeada de obviedades tan claras como ésta y no me avergüenza confesarlo, como no me avergüenza confesar que necesito amar y ser amada, querer y ser querida (suena menos “fuerte”, ¿no?; a mi me gusta más lo de amar y ser amada, aunque ello no indique pareja). Llegados a este punto no sé lo que piensas, si necesitas decírmelo. Si te apetece, lo tienes fácil. Sólo me queda darte las gracias por estar leyendo todo esto sin mandarme a paseo, cosa que, si me lees habitualmente sabrás, considero una opción muy respetable.
(40) Una saludo rápido
Después de estas dos semanas de vértigo (eso os lo contaré en una entrada dedicada en exclusiva), el lunes empiezo a trabajar. Ha sido duro, pero ha merecido la pena. He pensado de no llegar, de no poder aguantar el ritmo que me estaba siendo impuesto, de que mi cuerpo no podría con ese agotamiento brutal que me recordaba a los ciclistas subiendo los lagos de Enol y aún estoy pagando el esfuerzo. Pero bueno, he soportado el cansancio, la presión mental, el calor y creo que ha merecido la pena. Supongo que después de unos días más tranquilos, la serenidad que tanto me gusta volverá a ocupar las partes de mi alma en donde me gusta que sea dueña y señora. Intentaré volver lo antes posible y contestar a vuestros comentarios y, como no, darme un paseo relajado y tranquilo por vuestros blogs, que ya me va haciendo falta.
(41) Una promesa es una promesa.
La falta de rentabilidad y la cantidad de horas de dedicación, la creciente necesidad de tiempo para dedicarme a mí y los míos, la sensación de estar conectada las 24 horas que tiene el día, 362 días al año, acrecentada por la falta de vida propia, algo que para mí es vital, fueron algunas de las razones que me llevaron a tomar la decisión de dejar mi negocio.
Mis dudas, mi miedo ante lo que iba a suceder, el sentimiento de fracaso personal e intransferible y la dificultad de asumirlo, el intentar por todos los medios a mi alcance evitar que algo en lo que había depositado muchas de mis ilusiones y esperanzas se fuera al garete, la muerte de mi madre y alguna cosita más han conseguido que estos últimos meses no hayan sido precisamente los mejores de mi vida. Las despedidas, el saber que, personas que han formado parte de mi cotidianidad durante estos casi seis años, van a desaparecer de ella para siempre, tampoco han ayudado a mejorar la situación. Debo reconocer, para ser justa, que Internet, el messenger, este blog y, sobre todo, vosotros, habéis ayudado a que todo fuera menos malo, más llevadero, más digerible. Me acompañásteis con vuestros comentarios, distrajísteis mis momentos de caída libre con vuestras entradas. Noté vuestro cariño a través de la pantalla, cariño que me reconfortó no sabéis cuanto en algunos instantes de delirio. El día 30 de junio fue el último día que abrí la puerta. A partir de ese día todo ha sido demencial, pero esta última semana ha colmado todas mis ya conocidas expectativas de lo que me esperaba.
El lunes pasado empecé un curso con bastantes posibilidades de trabajo. A partir de ese momento mi cuerpo y mi mente se han desdoblado en varias Conchis, la multipersona que desconocía que existiera en mi interior ocupó mi lugar y, menos mal, porque llegué a pensar en que no sería capaz de superar semejante prueba.“Que la vida no nos dé todo lo que somos capaces de aguantar”, esta frase vino en varias ocasiones a mi cabeza y comprobé su absoluta veracidad.
Es impresionante el aguante que tiene el ser humano en situaciones tan estrambóticas como la que acabo de pasar.
Los únicos instantes de inmovilidad e inconsciencia eran durante el sueño, breve e inquieto, pues era tanto el cansancio, físico y mental, que el descanso era aparente en realidad.Pues todo este rollo Macabeo viene a que el locutorio está prácticamente liquidado, (quedan algunos flecos pero más llevaderos) y que he aprobado el curso, este lunes empiezo a trabajar por cuenta ajena. Espero descansar el domingo para recuperarme un poco, estudiar algo y dedicarme un buen rato a mí y a ese paseo tan sumamente agradable que siempre supone visitaros y dejaros “un beso” en vuestras casas virtuales. No os podéis hacer ni la más ligera idea de cuanto os he echado de menos.
- Os quiero, guapos.
- Os quiero, preciosas.
(42) Conversación
He reunido la fuerza necesaria para sentarme ante tí, sé que hace tiempo que debería haberlo hecho, mirarte a los ojos y hablar, observar tus reacciones, transmitirte lo que siento, lo que percibo. En tu rostro tan cercano leo las ganas de tranquilidad, de que todo esto pase, el sufrimiento del fracaso mal llevado, la angustia del futuro, una tímida esperanza, ... Sé que nunca mostrarás ciertas miserias propias, que ocultarás con premura tu debilidad, que no mostrarás el miedo a lo que el porvenir te depare,... Siempre espectante, siempre callada ante el dolor, impidiendo que las lágrimas broten sin vergüenza.
Veo que te muerdes la lengua y apartas la mirada, no debo andar muy desencaminada. Aunque conociéndote, no me sorprende tu reacción. No, calla, sé lo que vas a decir, y ya sabes que no es cierto, que por mucho que lo intentes nunca conseguirás ser lo suficientemente sincera, ni lo suficientemente buena, ni lo suficientemente... se lo que pasa por tu cabeza aunque muchas veces no lo entienda. Eres más cobarde, menos auténtica y más egoista de lo que te gusta reconocer. Sé que lo sabes, por eso lo digo sin temor a hacerte daño.
Puedo decirte que estamos en donde siempre, tus miedos, tu inseguridad, tu angustia, sigues sin saber abrir tu corazón, intentando escapar de la situación de contar lo que te pasa no vaya a ser que piensen que eres débil, tus problemas no existen de cara a los demás, nunca los contarás mientras te produzcan dolor, es como siempre, en eso no has cambiado ni cambiarás nunca.
¿No te das cuenta que intentando mantener esa fortaleza, te estás debilitando?. ¿ No ves que es imposible mantener esa imagen a perpetuidad?. Además, ¿realmente sirve para algo?. Ya sé que me dirás que lo prefieres así, que es más fácil, que es lo que la gente espera de ti. ¿Estás segura de que merece la pena ese desgaste?.
Sentada aquí, frente al espejo, veo tu rostro cercano y leo en tu mente la excusa perfecta:
"¿Qué le voy a hacer? Soy así, siempre he sido así."
(43) Ser más yo o ser menos yo....
Hoy he aprobado el curso, hoy se lo he transmitido a las personas que mas quiero en este mundo, hoy me he vuelto a sentir defraudada y hoy me he sentido, otra vez, gratamente satisfecha. Hace exactamente catorce días que he cerrado mi negocio, con todo lo que eso conlleva, y, os puedo asegurar, que ni ligeramente parecido a lo que podía imaginar en mis peores pesadillas. Mis jornadas de esos catorce días, han sido dantescas y os lo dice alguien acostumbrado a trabajar muchas horas diarias.
El lunes empezaré a trabajar, y me temo que mi ciclo no se ha cerrado, que sigue abierto, y que, esta vez, será por mi culpa, por mi deseo.
Quizás la catarsis que mi interior está pidiendo es ineludible, nace de dentro de mis entrañas, algo en mi revolución interna me está diciendo que no es suficiente, que el cambio tiene que ser más drástico, más doloroso, más sangrante. Que las decisiones que estoy tomando no son suficientes, que solo son una nube de humo de mi realidad...
Hoy me he dado cuenta que mi voz sigue sin llegar a donde realmente quiero, pero que ya estoy lo sificientemente mayor para que eso no me afecte.Hoy me he sentido lo suficientemente defraudada como para querer ser más yo y lo suficientemente apreciada para querer ser un poco menos yo. Supongo que el cansancio tiene algo que ver con todas estas contradicciones, necesito descansar lo necesito de veras. Hoy ha sido otro día extraño y lleno de sensaciones, hoy ha sido otro día más.
*****************************************************************************
Cuando Abril me pidió que escribiera la entrada nº 40 realmente hubiera querido escribir esto, pero he de confesar que no suelo publicar lo que escribo cuando el cansancio y el asco me dominan porque sé que no soy lo suficientemente lúcida para ser objetivamente subjetiva. Prefiero esperar a un mejor momento y leer lo que escribo con otro punto de vista. Ahora ya nada de esto es real, ya no me siento así, pero quería compartir con vosotros uno de esos momentos funestos. Prometo no volver a hacerlo.
(45) Dos entradas en una
Hace días que tengo ganas de gritar, de decir lo que realmente siento, pero para ser sincera, no lo sé, ni sé si quiero definirme demasiado. Quiero permanecer en este submundo de inconsciencia, aturdirme de distracciones, ensordecerme de voces y mantener mi cerebro vacío. Intento llenar mi realidad de gratas situaciones para poder visualizar en el futuro gratos recuerdos, pienso que querer tener en mi cabeza imágenes dignas de recordar no es pedir demasiado. Mi presente se alimenta de pasado esperando un futuro; siempre con ilusión, incluso con cierto temor lleno de esperanza, solo que, a veces, las circunstancias parecen poder con nuestro ánimo. Luchar por nuestra felicidad es una de las razones de por qué vivimos, nadie nos tiene que regalar nada aunque lo pensemos, todo tiene un valor y debemos pagar por cada acto, por cada sonrisa, por cada beso, por cada abrazo,...darlos es gratis, recibirlos tiene un precio que no siempre estamos dispuestos a pagar, de nosotros depende ser generosos pero no podemos exigir a los demás que lo sean. Me siento tan fuerte como tan débil, el equilibrio no está garantizado; cualquier efímera mota de polvo, una palabra o un gesto puede provocar una catástrofe que convierta en debacle esta precaria estabilidad en la que me voy convirtiendo por enésima vez en mi vida. Me he sentido juguete de las circunstancias, también protagonista forzosa, pero no quiero seguir sintiéndome de ninguna de las dos maneras. Quisiera pasar desapercibida incluso para mí misma, no llamar la atención sobre mi persona, imaginarme sombra de una luz inexistente, crecer hacia dentro, barrer mis pasos cuando avanzo y saber agradecer cada hálito de vida que sale de mi boca, de mi nariz, de mis poros,...construirme una casa cuyo único tejado fuera el cielo para que la lluvia recicle mis miserias, que el viento se lleve los malos pensamientos, que la tormenta declare su particular guerra hacia mi submundo de introversión y auto complacencia y atruene con su voz mi mundo de silencio cómplice, que la nieve se derrita en primavera arrastrando consigo la nefasta sensación de impotencia. Apostaría mi vida sin temor a perderla a que la solución a todo esto está en mi bolsillo, apostaría también sin dudarlo a que no moveré la mano para encontrar esa llave.
*******************************************************************************************************
Utilizar las palabras por su belleza me está conduciendo a un bunker, a un sitio cerrado y sin aire, a un sitio del que siempre escapé, a ese sitio donde todo es hermoso, pero que de tan hermoso empalaga, en donde la belleza es tan perfecta que es fea, en donde la perfección es un defecto, en donde carecer de aire se convierte en deporte atractivo y de riesgo, en donde mi vida me asfixia, en donde tu vida me agobia de impotencia. Quizás me esté perdiendo algo o sencillamente es nostalgia, xaudade, que decimos en mi tierra, morriña... estar en el lugar donde me gustaría estar aunque no soy imprescindible, ese lugar donde sé que puedo ayudar pero que también sé que no soy la solución. Sé el desconcierto que provoco, lo sé porque la persona más desconcertada soy yo, debería estar pletórica, pero me faltan componentes, partes de mi cuerpo y de mi alma que no soy capaz de completar, trozos que se quedan en el camino sin que yo pueda hacer nada para evitarlo.

