Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2006.
Resumen
- 03/05/2006 19:50 - (11) Huelga en el metal
- 07/05/2006 10:36 - (12) BARRA LIBRE
- 09/05/2006 13:37 - (13) Carta desde la cordura
- 10/05/2006 16:24 - (14) Libros
- 12/05/2006 16:03 - (15) Cúpula
- 15/05/2006 19:59 - (16) Un atardecer especial
- 15/05/2006 20:08 - (17) Juego bloguero
- 17/05/2006 14:41 - (18) Día das Letras Galegas
- 20/05/2006 09:31 - (19) Carta desde la cordura II
- 22/05/2006 22:04 - (21) Instinto Primitivo
- 25/05/2006 16:27 - (22) Promesas incumplidas
- 26/05/2006 21:33 - (23) Delirio de soledad
- 29/05/2006 21:26 - (24) Para alguien muy especial
(11) Huelga en el metal
Columnas de humo negro, olor a plástico derretido, carreras, contenedores tumbados, gritos de furia, meneos de coches, conductores exaltados y acallados por la presión de la masa, sirenas de policias y bomberos, .... De algún cajón de la memoria recibo imágenes de un pasado vivido en un presente pasado con otros ojos y otras ganas. Caras de sorpresa, de indignación, sobre todo desconcierto, caras buscando en sus recuerdos esas imágenes de ese pasado. Sólo cambian las ropas, los uniformes, la forma de los contenedores, el resto es tan similar que casi asusta. Y el helicóptero sobrevolando la zona como una libélula metálica.
HUELGA EN EL METAL
Frase escuchada durante años sin que las emociones se revolvieran. Hoy es distinto, hoy la mañana ha traido una manifestación a la antigua usanza, hoy la sociedad me ha dado la sensación de estar viva, la sensación de lucha por los derechos, aunque sea a golpe de mechero y lunas rotas, aunque sea a golpe de coches volcados y botes de humo. La mañana me ha traido la sensación de que no estamos tan anquilosados como pensaba, que la sangre fluye en esta vida en común en la que todos parecemos sentirnos ajenos pero de la que todos formamos parte.
(12) BARRA LIBRE
(13) Carta desde la cordura
Cuando pienso en nosotros, los recuerdos se me enroscan al cuello, noto la presión en la garganta y trato de tragar saliva inútilmente. Cuando pienso en nosotros vuelven la misma vieja estupidez, la misma vieja agonía y la misma
patética ceguera, vuelve la angustia y la tristeza.
Te di los años que estuvimos juntos, te los regalé, me entregué por entero a ti, y ahora me doy cuenta que tu nada me diste, nunca lo esperé, pero si de verdad me hubieras amado, algo de ti me hubiese quedado. A tu lado, siempre, para todo, sabiendo como acabaría, como reventaría todo cuando tú quisieras.
Desde la distancia que da el tiempo, las imágenes me devuelven la verdad que en aquel momento no supe ver. Tú pensaste que me querías, lo sé, pero esa mentira a la que te aferraste convirtió nuestra vida en un crudo invierno. Te negaste a aceptar tu falta de amor por mí, ahora me doy cuenta, y eso te llevó a exprimirme hasta que ya nada más pude hacer por ti y ese fue mi error, confié en tus palabras, en tus actos. Fui testigo de tu engaño, pero acabé por darme cuenta de que a quien engañabas en realidad era a ti misma.
Sé que la vida no te había tratado bien y te agarraste a mí para cambiarla por algo mejor, trato de ver esto como una justificación, pero por mucho que lo intento no lo consigo, solo veo a una persona egoísta que se aprovechó de mi amor hasta dejarme lisiado de sentimientos. Y notaba con desesperación como te alejabas y mi impotencia crecía por no poder evitarlo.
Tratando de buscar explicaciones sólo encontré mentiras, encadenabas unas a otras y cada eslabón me quemaba el alma. Quería tu amor y tu sinceridad y no fuiste capaz de darme ninguna de las dos cosas. El dolor de mi alma lo invadió todo y la enfermedad se extendió por mi cuerpo, no sabía lo que me sucedía hasta que me di cuenta de que eras tú, envenenándome la sangre.
Ahora, ya recuperado de todo aquello, me siento con fuerzas para decirte que cuando recibí aquella carta en la que me decías que me dejabas y que me estabas haciendo un favor, te odié con todo la rabia que era capaz de concebir. Ahora creo que tenías razón, te debo ese favor; gracias a eso puedo escribirte esta carta desde la cordura, esa cordura que pensé que no recuperaría nunca, esa cordura que permite que mi corazón se vaya recuperando lentamente después de salir de ese fatal invierno aunque haya partes de mí que han quedado congeladas.
Te deseo lo mejor, pero muy lejos de mí.
Nunca más tuyo, Tu ex.
Esta entrada es un pequeño regalo a un amigo.Espero haber sabido plasmar lo que me transmitiste, y si no te gusta, ya sabes, leña al mono que es de goma. Un beso, guapo.
(14) Libros
Me gusta leer, suele ser la última cosa que hago antes de dormirme. Por muy cansada que esté, leo aunque sea un par de páginas, en alguna ocasión he tenido que releer esas mismas páginas tres noches seguidas, porque el cansancio puede con mi escasa inteligencia y no me entero de nada.Me encantan los libros, es casi un ritual escoger el que llenará mi cabeza de nuevas palabras, de nuevas frases, mil veces leídas, mil veces escuchadas, y nuevas cada vez. Procuro no leer la biografía, ni el prólogo, ni el resumen, quiero leerlo “limpia”, me fío poco de las críticas. Me enamoro de los títulos, es mi manera de elegirlos. Tengo poca memoria (cosa que odio pero es con algo que tendré que vivir) por lo que no suelo acordarme de los escritores. Cuando Carsito me pidió mi lista de lecturas, fue complicado facilitársela (aunque fue una grata labor de recordatorio y evidentemente faltan muchos en esa lista) pues me acuerdo de los títulos, pero tuve que buscar los escritores, soy un verdadero desastre, de verdad.Me gusta la narrativa, aunque para ser sincera, no soy demasiado exigente ni con el género ni con el tema, a mis lecturas les pido que sean capaces de arrastrarme tras las palabras, que tiren de mí, que me subyuguen, que me sumerjan en un torbellino de belleza y ritmo.Cada vez que encuentro uno capaz de transmitirme todo esto, que es capaz de expresar las sensaciones y describir las realidades de una manera magistral, me hace morir de envidia. Debo reconocer que me encanta morirme de envidia, porque eso me indica que he encontrado otra vez un libro que me ha enamorado.
(15) Cúpula
La vida, nos va presentando situaciones que nos causan dolor, personas que mutilan nuestra alma y nos dejan en inferioridad de condiciones para enfrentarnos a lo que aún nos queda por lidiar. Instintivamente vamos creando una cúpula protectora en la que nos sentimos a salvo de agresiones externas. En esa cúpula defensiva, a veces ofensiva, aprendemos a callar, a no decir, a no contar... Nos convertimos en seres aislados, protegidos de cualquier tipo de acercamiento que vaya más allá de esa superficie que hemos creado para que nadie tenga acceso a nuestro interior.
En esa cúpula, nuestros sentimientos, nuestras sensaciones, nuestro dolor, nuestras vergüenzas, están a salvo, nadie más volverá a lacerarnos, nadie más los utilizará en nuestra contra. Aprendemos a omitir, a engañar sin percatarnos que los únicos estafados somos nosotros.
No nos damos cuenta que al permanecer dentro de esa cúpula, sin hablar de nuestras inquietudes, de nuestros miedos,... ahí donde nadie va a conseguir entrar para hacernos daño, tampoco dejaremos entrar a nadie para darnos su cariño, su amistad, su amor. Evitamos el dolor que causa el desengaño, también la reconfortante compañía de un amigo. Evitamos la angustia de saber que alguien pueda jugar con nuestros sentimientos, también nos estamos negando a recibir el apoyo que tantas veces nos es tan necesario. Esquivamos la daga pero también el beso. Cerramos la herida, pero también cerramos nuestro corazón. Desmontar nuestra defensa no es fácil ni aconsejable pues seguiremos circulando por una vida que nos seguirá deparando situaciones y personas deplorables, pero sí podemos flexibilizarla para que, cuando encontremos una mano extendida y nuestro corazón nos diga que no se va a retirar tan pronto extendamos la nuestra, la cúpula se retire y que nuestro interior salga y cubra esa superficie hecha a medida y podamos llorar por fin sobre un hombro amigo. Seguro que detrás de esas lágrimas, bajo esa cúpula ya compartida, vendrán infinitos momentos compartidos.
(16) Un atardecer especial
El atardecer difuminó mis sombras. La compañía, más que grata, imprescindible. Había ausencias, siempre las hay, aunque en mi corazón y en mi alma no las añoré, estaban allí, acompañando ese momento sublime en el que el sol hace enloquecer al cielo de naranjas infinitos. Otro momento de no pensar, de no sentir, otro momento de inspirar fragancias, de saborear, de salitre y algas, de instantáneas y colores, de palabras susurradas y silencios cómplices, de roces de brisa en la piel. Impregnarse, captar, dejarse llevar y... respirar, respirar profundamente, llenando los pulmones de sal, de atardecer, de aire, de amistad, de amor. Hacía frío, pero mi corazón sintió una sensación cálida, tranquila que hacía ya tiempo que no sentía. Gracias por hacerlo posible, por estar y por compartirlo.
(17) Juego bloguero
INVITADA POR
*Si fuera un mes sería: MARZO
*Si fuera un día de la semana sería: SABADO
*Si fuera un momento del día sería: NOCHE
*Si fuera un planeta sería: MARTE
*Si fuera un animal sería: UNA HIPOCAMPO
*Si fuera un mueble sería: UNA CAJONERA
*Si fuera un líquido sería: AGUA
*Si fuera un instrumento musical sería: VIOLIN
*Si fuera una verdura sería: CALABAZA
*Si fuera un elemento sería: FUEGO
*Si fuera una canción sería: PEOPLE ARE PEOPLE – DEPECHE MODE
*Si fuera una comida sería: ENSALADA
*Si fuera vicio sería: EL CHOCOLATE
*Si fuera una parte del cuerpo sería: LAS MANOS
*Si fuera un olor sería: A TIERRA MOJADA
*Si fuera un objeto sería: UNA LAMPARA MAGICA
*Si fuera un dibujo animado sería: PIOLIN
*Si fuera una figura geométrica sería: ELIPSE
*Si fuera un país sería: ESPAÑA
*Si fuera un color sería: MORADO
*Si fuera un idioma sería: CASTELLANO
*Si fuera una fruta sería: UNA GRANADA
*Si fuera un pecado sería: LA DESIDIA
*Si fuera un árbol sería: LA MIMOSA
*Si fuera una frase sería: ENTRE SIN LLAMAR
*Si fuera un insecto sería: LIBELULA
*Si fuera una ropa sería: UNAS SÁBANAS RECIEN LAVADAS
*Si fuera un sentimiento sería: AMISTAD
INVITO A:
(18) Día das Letras Galegas
"No fondo de un sempre hai un pobre neno que chora". Ana Legido.
Hoxe e unha data especial en Galicia:
O DIA DAS LETRAS GALEGAS.
Desexo que teñades un bo día.
(Isto foi una petición de unha amiga e o prometido e débeda. Aiquí está a homenaxe, miña nena)
Negra Sombra
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
e eres a estrela que brila,
e eres o vento que zoa.
Si cantan es ti que cantas;
si choran, es ti que choras,
é o marmurio do río,
é a noite é a aurora.
En todo estás e ti es todo,
pra min e en min mesma moras,
nin me dexarás ti nunca,
sombra que sempre me asombras.
Rosalía de Castro
*******************************************************************************
RECUPERACIONES
Ultimamente los sentimientos fluyen por los poros de mi alma con facilidad; nunca había experimentado esa fluidez de una manera tan clara, tan intensa. Siento y acepto sentir de otra manera y asumo mi sentir con más naturalidad. Las sensaciones vienen en oleadas, me inundan y lo llenan todo. He vuelto a recuperar mi brújula, mi puerto. Seguirá a mi lado marcando mi norte, buena falta me hará para atravesar la tormenta que se me avecina.
Vendrá mi amiga a hacerme una visita, eso me ilusiona y me alegra el corazón, estará poquito tiempo pero es otro punto a sumar en un balance en el que llevaba una temporada anotando todos los asientos en el debe.
He percibido el apoyo de personas tan sumamente especiales que no podría haberlo imaginado ni en mis más felices sueños. Con su paciencia y cariño me han hecho sentir en cada segundo compartido bienestar, compañía y una gratitud infinita.
Haber encontrado a personas capaces de abrirme el alma mostrándome la suya, capaces de transmitirme la dulce, cálida y agradable sensación de poder abrir mi cúpula sin reservas, sin miedo y con la seguridad de que no va a pasar nada malo, que no puede pasar nada malo.
Espero esa tormenta que se me anuncia con más ánimo, más fuerte. Y me someto a esa espera que me quema con menos miedo, con más valentía.
(19) Carta desde la cordura II
Una carta que nunca enviaré.
Hola,
Han pasado muchos meses. Tal vez sea pronto todavía para hablar con normalidad, tal vez siquiera para hablar.
Las heridas duelen menos, algunas se han curado incluso ya, pero las cicatrices quedan todavía.
Apenas sé que decir, ni siquiera sé si debo hacerlo, pero parece que todavía quedan cosas que curar y tal vez, sea todavía merecedor de al menos unas palabras por tu parte.
Desde luego, en cualquier separación ocurren cosas para olvidar, incluso cosas de las que arrepentirse... pero no puedo pensar que lo que queda después de tanto tiempo sea sólo rencor. Supongo que esperabas que te agradeciera que me trataras como me trataste, supongo que engañarte a ti misma te evita pensar que lo que hiciste pudiera haber estado mal...
Realmente, lo único que queda claro ahora es que tu mentiste y yo no.
Pero no es cuestión de reproches, eso ya no es necesario al menos por mi parte.
Suponer que pueda haber algo de buena voluntad por tu parte a estas alturas es una ceguera que los años compartidos convirtieron en costumbre, y como persona que aspira a ser sabio alguna vez en su vida pretendo no seguir cometiendo los mismos errores eternamente.
Pero, ¿como contarte entonces lo que ocurre en mi vida ahora?. Cualquier cosa que diga será interpretado como un reproche por tu parte, supondrás mala fe donde no la hay, ánimo de dañar donde tan solo queda un poquito de cariño que me impulsa a querer hacerte saber que las cosas han cambiado y que vuelvo a sentirme bien.
Hace tiempo decidiste condenarme. El tiempo a tu lado, las ocasiones continuas donde pude demostrar todo lo que sentía por ti, los sacrificios realizados en tu nombre, la entrega total y absoluta que te ofrecí y entregué hasta que fue evidente que no obtendría ningún tipo de retribución... todo eso no cuenta ya para nada. Decidiste que nada era suficiente y luego, decidiste que todo era culpa mía.
Pude soportar muchas cosas, pero lo que más daño causó fue la cobardía. La cobardía de escudarte en lo que te ocurría y en tu falta de voluntad para resistirte a que otros te indujeran a comportarte de una manera tan vil. La cobardía de atacar al caído, de negar la realidad hasta el punto de quebrarla y casi conseguir que perdiera la razón. Solo por defenderte.
La cobardía... y los meses en los que alimentaste la esperanza tan solo para tener unos brazos donde refugiarte. Te faltó tiempo para odiarme cuando encontraste a otro.
Por lo tanto, esta carta nunca llegará a su destinatario. Será entregada de forma anónima a una persona que no eres tú y que tal vez decida hacerla pública.
Por lo tanto, puedo decirte que ahora estoy bien.
Ya no confío en ti y por supuesto nunca lo volveré a hacer. Ya no creo en tus palabras más de lo que creí en mis ojos y en mi razón.
Se acabó.
Y de las cenizas del ser decadente en que me convertí con tu ayuda, ha surgido alguien sereno, ilusionado y que se perdona a si mismo. No te debo perdones, pues cualquier falta por mi parte no cubrió ni de lejos la deuda que tenías conmigo. Fueron gotas contra tu catarata. Me perdono a mi mismo, por confiar en ti.
Pero bueno, vuelvo a caer en lo mismo... en intentar defenderme por una falta que no he cometido... como cuando estaba contigo.
Estoy bien, me gustaría que lo supieras. A pesar de todo he conseguido salir adelante y además, he encontrado a una persona que me ha devuelto al mundo de los cuerdos. De una manera muy sencilla: siendo coherente.
Y no solo eso, sino que además se ha enamorado tanto como yo. Es grato sentir lo que nunca sentí estando contigo: entrega total.
Afortunadamente para mí la vida ha decidido darme un pequeño resquicio donde sujetarme y empezar a remontar.
Eso es todo.
Esta carta es un "copio y pego", en esta ocasión convierto mi blog en un mero recipiente de los sentimientos de mi amigo (el mismo que me dijo que escribiera la entrada nº 13 "Carta desde la cordura"). Gracias por depositar tu confianza en mí, amigo mio. Pienso que nada más debo añadir.

