Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Resumen
- 02/07/2008 13:26 - (148/66) Evaporaciones
- 04/07/2008 01:37 - (149/66) Gloria
- 08/07/2008 01:18 - (150/66) Sentada a tu lado.
(148/66) Evaporaciones
Me confundo en la niebla, despacio, dejándome empapar por su humedad. Construyendo poco a poco un todo ninguneante; desapareciendo entre el vapor de las sutiles nubes. Cierro los ojos y dejo de percibir la deslumbrante luz que me desquicia. Evaporándome lentamente me difumino entre el resto de las sombras, mezclándome con la absorbente multitud anónima que todo lo confunde.
Ya pertenezco plenamente al frío intenso de la gélida niebla, mi sangre se espesa aterida, fluyendo cada vez más lenta, deteniéndose cansinamente por la falta del cálido latido de un corazón entregado. Me impregno de soledad, de tristeza, de húmeda y espesa niebla. Aspiro el peculiar olor de esa mezcla rancia y ocre, fuerte y penetrante; mixtura de lágrimas jamás vertidas, de pensamientos inconclusos, de sueños defraudados, de carentes compromisos… Y siento como la vida va abandonando lentamente mi alma, convirtiéndome en un guiñapo de piel y huesos.
La mediocridad me rodea, me aísla de todo aquello que quiero, me mantiene alejada de lo que da sentido a mi existencia y permanezco inerte, sin fuerzas para sacudirme la desidia del desencanto, del desengaño, del asco, de la falta de fe en embarcarme en una nueva búsqueda arrastrando restos inservibles de otra que ha resultado fallida y frustrante.
Cada vez que pienso que ya puedo liberarme de mis silencios, de que he encontrado a alguien que los entenderá, que los romperá sin miedo… debo regresar a ellos, regreso impulsada a golpes de consciencia, de realidad, de verdad demostrada: no he encontrado a ese alguien, sigo en singular y me pregunto si seré muda sin ser consciente de ello, si mis palabras son solo una ilusión de mi cerebro.
Estoy cansada, dolida, herida,… Estoy por estar, porque es lo que hay que hacer, porque es lo que hay… Estoy y creo que, en estos momentos, es más de lo que puedo.
(149/66) Gloria
Por la mañana temprano te llevarán, te cuidarán, te mimarán, te darán lo necesario para que la consciencia te abandone lentamente, adormeciéndote en un extraño sueño. Así empezará tu mañana.
Para los que queden fuera empezará su mañana: nervios, furias, dudas, incertidumbre, y espera… una larga espera. Mañana será un día complicado, en donde se repasan situaciones, recuerdos, esperanzas, proyectos; un día donde la fortaleza aparece y desaparece. En donde la compañía consuela y molesta. En donde la preocupación lo ocupará todo provocando una cascada de sensaciones.
Me uno a ellos pero sobre todo me uno a ti, mi niña. Permaneceré en silencio en un rinconcito de tu inmensa alma, con el abrazo preparado para cuando lo necesites. Sé, estoy convencida de ello, de que está batalla la vas a ganar, como otras tantas batallas con la que la vida te ha ido probando.
Te he mirado a los ojos (gracias por esos cálidos días tan sumamente especiales… y por el resto de los días… también) y he visto mucha vida. Hay mucha luz en esa mirada con la que iluminar el camino de los que tenemos la enorme fortuna de contarte a nuestro lado.
Te quiero, Gloria.
P.D.: Recuerda que tienes algo mío y que me debes un corte de pelo, (lo cortés no quita lo valiente).
(150/66) Sentada a tu lado.
Estoy sentada a tu lado, muy cerquita pero sin darte calor (sé que no te gusta). Tu mano en la mía, en una suave caricia de reconocimiento, en un ligero roce que nos dice a ti y a mí: “Estamos aquí, seguimos aquí”. No es nuestro único contacto: nuestras miradas se cruzan y se mantienen, nuestros ojos dicen lo que nuestras bocas callan, la tuya por agotamiento, la mía, por no perturbar tu descanso; tampoco es necesario, ellos ya hablan por nosotras. Los tuyos me hablan de tu cansancio, de tu dolor, de la tristeza que conlleva el no encontrarse bien, de esa fatiga mental que acompaña insidiosa a la fatiga física… Los míos te hablan de cariño, de lo que daría por poder aliviar todo ese dolor, de lo que me alegro porque me permitas estar a tu lado, también te hablan de consuelo, de esperanza, de los avances, lentos pero ciertos, de cada día…
Hace dos días no pudiste hablarme, hoy, a pesar de tu cansancio, ya hemos conversado un poquito. Te conozco, sé lo que está pasando por tu cabeza y te entiendo; sé de tu desesperación, de tu independencia, de tu temor,… pero también sé de tu rebeldía, de tu valor, de tu fuerza. Sé de esa entereza que te hará salir airosa de toda esta locura. La batalla no fue el día cuatro, hace apenas cuatro días, la batalla empezó justamente a partir de ese día, cuando dejaste atrás ese sueño inducido para entrar en una ruda realidad. Ahora es momento de reunir fuerzas, de recomponerte, de dejarte cuidar, de pensar en ti. Ahora es momento de darte tiempo, de pasos cortos, de apoyarte en todo y en todos los que te rodean: Ahora empieza la batalla. No estás sola, nunca lo estarás.
Te quiero. Mi niña.



