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Sensación De Vida

(115/66) Sensaciones recurrentes

(115/66) Sensaciones recurrentes

 

Hay sensaciones que se han quedado enganchadas a mi estela y me han acompañado a lo largo de mi vida llegando a entremezclarse con mis recuerdos de tal forma que, estoy segura, volverán a aparecer en mi futuro.

El escalofrío, esa mezcla de respeto y sobrecogimiento irracional, que me provoca adentrarme en una iglesia antigua: sus contraluces, sentir como una especie de fría e inexistente brisa erizándome la piel, el avasallador silencio, esa mezcla de olores: humedad, cera, incienso... me provocan tal cantidad de sensaciones y algunas tan contradictorias que acabo desconcertada.

Recorrerla despacio, sintiendo el frío que me transmiten sus piedras, la altura de sus columnas, la lejanía de sus bóvedas, la luz, deliberadamente diseñada para sumir en un tenue, sutil y fantasmal claroscuro la zona baja de la nave central, disminuyendo y aislando en su pequeñez a cualquier ser que se atreva a penetrar en el sepulcral silencio, espeso y pesado. Visitar las capillas en las que ese sobrecogimiento se acentúa ante la casi total oscuridad agudizada si cabe por la trémula y amarillenta luz de las velas, el sufrimiento reflejado en las imágenes, con un realismo exagerado y aterrador... esa permanente sensación de ser observada, juzgada y castigada sin misericordia.

Sentir todo esto, sabiendo que es un escenario, un montaje pensado y diseñado para cumplir una función determinada, precisa y muy estudiada, me hace sentir estúpida.

Otra sensación que también regresa una y otra vez, es la serena calma que me embarga cuando el atardecer nace y se desarrolla, magnífico, en la brevedad de su existencia. Esa serena calma provocada por la belleza más lujuriosa y exaltada que consigue que la tregua se declare en las luchas intestinas aún en los momentos más álgidos de la contienda, que mi respiración se tranquilice hasta casi desaparecer, mi corazón controle su ritmo y mi alma se vuelva sorda y muda a todo lo que no sea ese grandioso y magnífico instante. Una sensación a la que nunca me acostumbraré pues cada atardecer me sorprende por esa única, irrepetible y siempre superada inmensidad.

Gracias MAGEC , por esa mirada especial para capturar momentos mágicos.

Gracias por regalarme un atardecer... precisamente en uno de esos días de furia.

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24 comentarios

Conchi -

EL LOBO: sí que la merecen, aún diría más, es inevitable hacer esa meditación una vez dentro.
Un beso, guapo.

El Lobo -

Me has recordado tiempos de mi niñez y adolescencia. En Madrid me fascinaba visitar el templo iglesia de la Almudena, justo detrás de la nueva Catedral, cerca del Palacio Real.
La atmósfera y los sentimientos e impresión que me transmitía aquel templo nunca los olvidaré. Hace ya muchos años que no he vuelto a visitarlo, muchos. Pero otros ocuparon su lugar, esos templos vacíos y centenarios, esas Catedrales con tanto misterio encerrado en sus piedras.
Y eso que soy ateo, pero algunos lugares merecen una meditación.
Besos

Conchi -

ROSANA: Algo así me sucedió a mi, por eso quise compartirlo con todos vosotros.
Preciosa mirada...
Un beso, mi niña y cuidate.

Rosana Claudia Marchini -

Ay,Conchi! Dios sabe que necesito un momento así,de calma y tranquilidad...Estoy pasando una etapa de "furia",de revolución nerviosa que me trae mal y finalmente el cuerpo me pone el freno y me deja en cama...Me quedé un rato mirando la foto de Magec y,por un rato,me metí en el lugar al que me invita...
Un abrazo.
Rosana.

Conchi -

MUKKA: Gracias, preciosa, siempre es grato encontrarte aquí o en tu casa.
Un beso, linda.

Conchi -

LORENA: Hay personas que abren con facilidad la puerta de ese templo interior... tú has sabido hacerlo. Un beso, mi niña.

Conchi -

MARK: Gracias, mi niño.
Un beso, guapetón.

.Mukka. -

Gracias por hacernos sentir eso mismo con tus palabras, como tantas veces. Conseguir que a todos se nos erice el pelo de la nuca, sentir de repente ante la inerte pantalla del ordenador la tenue luz, la fria brisa inexistente y ese precioso atardecer.
Un besin =)

lorena -

El silencio y la muestra de que somos observados nos coloca en una puerta que casi nunca esta abierta, la de nuestro interior, a mi me gusta estar alli por que descubro que nada esta afuera en verdadero templo esta y siempre estuvo dentro de ti ..... muy bello tu escrito preciosa,.

Mark -

Querida Conchi - pasé para dejarte un saludo desde Londres. Recordando nuestras charlas agradables. Espero que estés bien! Un abrazo,
Mark

Conchi -

FELIZ-AHORA: Lo sé, de ahí lo de la estupidez... saberlo y caer en su juego.
Un beso, guapísimo.
P.D.: Me encanta tu casa... ya tengo una escapadita más.

feliz-ahora -

La primera vez que entré en la catedral de León, palabrita de la buena, me tuve que sentar rápidamente porque de pronto... me estaba mareando

No te sientas estúpida (como dices) por sentir eso que sientes, no lo eres

Esos sitios se construyeron para algo, son como mecanismos, y no hay por qué subestimar sus efectos en el ser humano

Conchi -

VIRGINIA: Sensaciones recurrentes... siempre regresan, siempre las volvemos a experimentar cada vez que algo o alguien nos las recuerda...
Sí, una mirada muy especial, sus ojos captan la belleza con precisión.
Gracias, mi niña y un beso con achuchón.

virginia -

Conchi, desde ya , hago la promesa de que visitaremos juntas la catedral de Chatrees. La sensacion llega a pasar lo humano. Jamas olvidare el momento de ponerme en el centro del Laberinto.... la vida se detiene ¡¡¡ y respecto a los atardeceres ... ¿ oiste la suite del Gran Cañon ? Dios ¡¡¡ Mi madre me enseño a escucharla cuando yo tenia 10 años de edad... aún cierro los ojos ante un atardecer y siempre vuelve a mi mente y mis oidos. Es algo fantastico. Esta Magec tiene mirada de aguila ehhh ?
Un beso y como siempre , mi respetuso inclinacion ante lo que escribes. Gloria

Conchi -

ELENA: Cierto... y tan enrequecedores...
Un beso, mi niña.

Conchi -

ANTHEREA: La banda sonora ya viene incorporada con los sonidos naturales... esos sonoros silencios, el rumor de la brisa...
Un beso, preciosa.

Conchi -

MAGEC: Gracias, mi niña... Quizás sea la luz pero sí que son realmente increibles.
Un beso, preciosa.

Elena -

Algunos escenarios marcan; con sus olores, sus ruidos, sus colores...
Besos.

antherea -

...y si a esas sensaciones les pones banda sonora, cada vez que escuches su música será inevitable tarnsportarte al pasado pero para seguir mirando al futuro, ¿a qué si?
Besos

Magec -

No me des las gracias... te regalaría un atardecer cada vez que que me lo pidieras... Comparto tus sentimientos frente a un atardecer....

Conchi -

BUTHERFLY: Tampoco a mi me gustaría vivir en esa época donde la vida no tenía ningún valor...
Ya he pasado por tu blog....Reitero mis gracias... un beso, preciosa.

Conchi -

PUCK: La mejor manera de disfrutar de esas sensaciones es ser consciente de ellas... verlas escritas me ayuda a atraparlas.
Un beso, linda.

butherfly -

Vaya conchi... por más que trato de ver distinto, más cercana me siento... es increíble esa sensación de las iglesias, y las antiguas son las que más la producen ¿verdad?, cuando entro en alguna de ellas, se me erizan los pelos de todo el cuerpo, me siento tan observada, tan pequeña, tan insignificante, tan abrumada... apenas si logro respirar con esa sensación de recogimiento, e imagino aquellas escenas de sufrimiento, cuando la iglesia era el poderío en el mundo... de seguro no me habría gustado vivir en el tiempo de la inquisición (no con todos aquellos secretillos que cargo... jajajajaja)... los atardeceres, me producen infinita calma, es hermoso mirar los colores rojisos y ocres que va tomando el cielo, pensar en la creación y en ese momento de perfección, toca cualquier corazón, por más insensible que sea...
Como siempre... bellísimo...
Para tí amiga, uno de esos abrazos que tanto nos gustan, llenos de calor y amistad...
Anda!!! da un paseo por mi post y mira lo que te he dejao, a ver si te distraes y te ries un rato conmigo, que yo lo he disfrutado...

puck -

Es estupendo poder sentir las sensaciones de cada lugar y cada momento. Yo creo que todo se puede sentir, hasta el viento puede hablar del tiempo que va a hacer, y los árboles, cada uno deja una sensación, o eso me parece a mí, quizá en mi imaginación y en mi forma de percibir las cosas, las casas, la ropa, cada pueblo. Creo que hay que abrirse a sentir lo más posible, aunque de sentimientos no andas descalza.
Besos guapa.
Puck.
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