04/07/2008
(149/66) Gloria
Por la mañana temprano te llevarán, te cuidarán, te mimarán, te darán lo necesario para que la consciencia te abandone lentamente, adormeciéndote en un extraño sueño. Así empezará tu mañana.
Para los que queden fuera empezará su mañana: nervios, furias, dudas, incertidumbre, y espera… una larga espera. Mañana será un día complicado, en donde se repasan situaciones, recuerdos, esperanzas, proyectos; un día donde la fortaleza aparece y desaparece. En donde la compañía consuela y molesta. En donde la preocupación lo ocupará todo provocando una cascada de sensaciones.
Me uno a ellos pero sobre todo me uno a ti, mi niña. Permaneceré en silencio en un rinconcito de tu inmensa alma, con el abrazo preparado para cuando lo necesites. Sé, estoy convencida de ello, de que está batalla la vas a ganar, como otras tantas batallas con la que la vida te ha ido probando.
Te he mirado a los ojos (gracias por esos cálidos días tan sumamente especiales… y por el resto de los días… también) y he visto mucha vida. Hay mucha luz en esa mirada con la que iluminar el camino de los que tenemos la enorme fortuna de contarte a nuestro lado.
Te quiero, Gloria.
P.D.: Recuerda que tienes algo mío y que me debes un corte de pelo, (lo cortés no quita lo valiente).
02/07/2008
(148/66) Evaporaciones
Me confundo en la niebla, despacio, dejándome empapar por su humedad. Construyendo poco a poco un todo ninguneante; desapareciendo entre el vapor de las sutiles nubes. Cierro los ojos y dejo de percibir la deslumbrante luz que me desquicia. Evaporándome lentamente me difumino entre el resto de las sombras, mezclándome con la absorbente multitud anónima que todo lo confunde.
Ya pertenezco plenamente al frío intenso de la gélida niebla, mi sangre se espesa aterida, fluyendo cada vez más lenta, deteniéndose cansinamente por la falta del cálido latido de un corazón entregado. Me impregno de soledad, de tristeza, de húmeda y espesa niebla. Aspiro el peculiar olor de esa mezcla rancia y ocre, fuerte y penetrante; mixtura de lágrimas jamás vertidas, de pensamientos inconclusos, de sueños defraudados, de carentes compromisos… Y siento como la vida va abandonando lentamente mi alma, convirtiéndome en un guiñapo de piel y huesos.
La mediocridad me rodea, me aísla de todo aquello que quiero, me mantiene alejada de lo que da sentido a mi existencia y permanezco inerte, sin fuerzas para sacudirme la desidia del desencanto, del desengaño, del asco, de la falta de fe en embarcarme en una nueva búsqueda arrastrando restos inservibles de otra que ha resultado fallida y frustrante.
Cada vez que pienso que ya puedo liberarme de mis silencios, de que he encontrado a alguien que los entenderá, que los romperá sin miedo… debo regresar a ellos, regreso impulsada a golpes de consciencia, de realidad, de verdad demostrada: no he encontrado a ese alguien, sigo en singular y me pregunto si seré muda sin ser consciente de ello, si mis palabras son solo una ilusión de mi cerebro.
Estoy cansada, dolida, herida,… Estoy por estar, porque es lo que hay que hacer, porque es lo que hay… Estoy y creo que, en estos momentos, es más de lo que puedo.
18/06/2008
(147/66) Después de tanto tiempo…
…he vuelto a coger la pluma y me he enfrentado a la hoja en blanco. Hacía tiempo que no experimentaba este vértigo, esta sensación de “sola ante el peligro”… y me gusta; reviso y retomo viejas costumbres y palabras, sin preocuparme por un futuro más lejano que el que me acerca al próximo párrafo. Y me dejo llevar suavemente; las palabras acuden sin demasiado esfuerzo. Todo está bien, todo está en orden.
Entro en el blog y me embarga un sentimiento parecido al de retorno al hogar después de una larga ausencia: abro la puerta y todo está tal y como lo he dejado, como congelado en el momento de mi marcha aunque con todo lleno de polvo, el correo almacenado y la nevera vacía. Un ligero pinchazo de la consciencia me advierte del trabajo que me queda por hacer pero también siento que estoy donde debo estar. Levanto la sábana que cubre el sofá para poder sentarme a clasificar el correo: alguna factura sin pagar (gracias, BOIRINA, gracias, OM), mucha publicidad y esos mágicos regalos que siempre son las cartas de los amigos (gracias, mis niños), mensajes de corazón a corazón: Estoy en casa.
Ha sido una ausencia prolongada y buscada… también un tanto impuesta: demasiadas sensaciones para ordenar, para clasificar, para comprender… demasiadas… no disponía ni de palabras suficientes ni de tiempo suficiente ni del valor suficiente para enfrentarme a esa marejada de sensaciones: debía esperar y creo que ya ha llegado el momento, ese momento donde el regreso se hace necesario, casi imprescindible.
Varias batallas… algunas perdidas… Tiempo de retomar costumbres abandonadas, de administrar dosis de auto atención, de recapitular sobre momentos vividos, tiempo de lamer heridas, de dejarlas cicatrizar vigilando las infecciones… Tiempo de reconstrucción… Buen momento para regresar a casa.
22/03/2008
(146/66) 44 el 22.
Como cada año en el día de mi cumpleaños trato de que no suceda nada especial, trato de que todo transcurra con normalidad, que nada perturbe la tranquilidad habitual. Intento que la luz del día sea igual de luminosa que el día anterior y que el día siguiente, que el sol caliente el amado rostro de los míos, que la sombra de los castaños los proteja de las quemaduras por la exposición extrema a la vida y que sus sonrisas balsámicas seden su alma del dolor. Cada año que pasa me ratifico en sentir que nada es distinto a otro día, que nada importante sucede y que la fecha realmente no señaliza nada. Después de haber pasado ya unos cuantos me reafirmo en esta idea: realmente nada importante ha pasado, nada importante pasa, nada importante pasará por estar yo aquí… un día más entre los 16.071 días que llevo vividos, disfrutados o sufridos, algunos aletargados en extraños laberintos, en soledad buscada o no, en complicidad… 385.704 horas gastadas en vivir o por lo menos en intentarlo.
Lo más importante: Gracias por compartir conmigo algunos de los 23.142.240 minutos u otra cualquiera de esas particiones de tiempo en las que, por alguna razón, necesitamos medir y pesar nuestra vida, gracias por “invadir” la mía, gracias por “perturbar” esa tranquilidad de la que siempre hablo, a la que siempre añoro pero a la que no me importa renunciar por alguien importante: Tú, cualquiera de los Tú que hacen que mi vida cambie de prisma continuamente, enriqueciéndome.
16/03/2008
(145/66) PREMIO ARTE Y PICO

Como siempre que recibo uno de estos premios, la sorpresa y un gran pudor me invaden porque, y no es falsa modestia, no creo realmente merecerlo. En ocasiones pienso en no colgarlo en el blog pero también pienso en la persona que se ha acordado de mí como destinataria del premio. Pienso en ese momento en el que tiene que elegir entre sus habituales visitas, en la frase que ha tenido que pesar y medir para describir cada uno de ellos y a la persona que está detrás… y el pudor queda totalmente derrotado por la gratitud.
GRACIAS, KAMAL… GRACIAS, AMIGO.
Normas del premio:
1. Exponer el nombre del creador del premio Arte y Pico .
2. Escoger 5 blogs merecedores del premio por su creatividad, diseño, material interesante y que aporten algo a la comunidad bloggera, sin importar el idioma.
3. En cada premio otorgado ha de constar el nombre de su autor/a y el enlace a su blog para que todos puedan visitarlo.
4. Cada premiado ha de exhibir el premio y colocar el nombre y el enlace al blog de la persona que lo ha premiado.
5. Premiado y "premiador" tienen que exhibir el enlace de Arte y Pico.
6. Mostrar las reglas.
Mis 5 blogs premiados van a ser...
-Si la ternura y la dulzura son un arte… Brisa Urbana, mi “Brisita”, lo domina como nadie:
-Si alguien duda de que la poesía sea un don, mi Rosana y mi Darilea lo quitarán de su error… Los poemas surgen de lo más profundo de sus almas, anidando en los corazones de cualquier persona que las lea:
-Nadie como mi Juanjo es capaz de mantener el interés, el suspense y arrancar una sonrisa en el corto espacio de una entrada, a eso se le llama talento:
-Cuando alguien vive con el alma en las manos convierte un blog en trocitos íntimos de amor y dolor. Mi Sophia vive así, con:
24/02/2008
(144/66) Pétalos y espinas.
La vida, como las rosas, tiene aterciopelados pétalos y también, como ellas, afiladas y punzantes espinas. Nos envuelve con su fragante aroma, impulsándonos a cerrar los ojos para disfrutar y dejarnos envolver por su fragancia y, cuando nos descuidamos, nos lacera la piel hasta hacernos sangrar. Siempre nos sorprende porque nunca esperamos tanto dolor de algo tan bello. Hay una frase que he leído en el acogedor hogar de Darilea (perdóname la licencia, mi niña) que dice: “Siempre queda perfume en las manos de quien ofrece rosas”. Cada vez que la leo me gusta pensar además que quien las ofrece se ha brindado a correr el riesgo de lastimarse en las espinas pero también se arriesga quien tiende sus manos para aceptarlas.
Hay momentos en la vida en los que solo podemos alcanzar a ver y sentir en nuestra carne las lacerantes espinas, sabemos que es una herida que supurará para siempre. El dolor causado nos conducirá por las oscuras sendas de la tristeza más amarga. Espinas que se quedan clavadas para siempre en nuestra alma y que impiden que nuestras heridas se cierren. Pero nos quedan los recuerdos, esos pétalos prensados y secos entre las páginas de nuestra vida y que, a pesar del daño que nos provocan, se convierten en íntimos altares, en eternas ofrendas de amor dedicadas a quién nos entregó un hermoso ramo de las más fragantes y bellas rosas.
Hay otros que nos concilian con la vida, no nos compensan pero si matizan el dolor enquistado, rellenan los espacios vacíos, mitigan los tiempos muertos, besan nuestras cicatrices, nos sostienen en esos otros de caída libre y consiguen que nuestro corazón se embriague y palpite con pulso ilusionado. Nos dejamos empapar por esa suave lluvia de frescos pétalos que nos reconforta, que nos devuelve la sonrisa espontánea, que seda nuestra alma inundándola con su fragancia, convirtiéndola en un reconfortante océano de amor y ternura.
Gracias por las rosas que me ofreces cada amanecer, por esa lluvia de pétalos que me cala el corazón, anegándolo de ilusión y belleza. Gracias, Mi Alma. Lo conseguiremos.
11/02/2008
(143/66) FELICIDADES, MI ALMA.

Hoy, hace años nació alguien único e irrepetible. Alguien que ha sabido robarme el corazón, el alma y la vida, pero que eso no me provoca inquietud, más bien al contrario, me da serenidad, tranquilidad y seguridad pues sé que están en buenas manos. Hoy para mí es un día de culto pues me resulta tan extraño que alguien tan especial me ame que, a veces, me pierdo en la incredulidad: no puedo creerme la suerte que he tenido.
Estamos lejos y sé que no siempre llevo bien esa distancia, que hay momentos de desfallecimiento y de soledad insalvable pues es duro no poder disfrutar de tu sonrisa, de tus besos, de tu abrazo, del contacto de tu cálida piel, de la complicidad cotidiana, de los amaneceres compartidos, del íntimo hasta mañana, de tu hombro, de tu consuelo… no es fácil y lo sé porque lo vivo en mi piel cada día. Todo eso tiene un nombre: Añoranza. Te añoro con toda la fuerza de mi ser. Pero eso son solo eso… momentos. El resto del tiempo es amor, deseo, calidez, infinita ternura, pensamiento único, futuro compartido, esperanza, ilusión, gratitud… Mis manos, mi corazón y mi alma recorren una y otra vez aquel arco iris que tendiste entre nosotras, tu recuerdo convierte mi sangre en ardiente lava recorriendo mis venas; mis sentimientos, como barcos desarbolados tras una tormenta, se refugian en tu puerto buscando la calma necesaria e imprescindible.
Sé que es un día muy complicado, que la nostalgia se adueñará de tu espíritu, los sentimientos se desangrarán en otra batalla perdida contra la tristeza, nubarrones de angustia cubrirán tu cielo y tus ojos de noche se inundarán de gotas de doloroso rocío. Estoy a tu lado abrazándote en silencio, bebiendo cada lágrima derramada, acariciando tu corazón para calmar su pesar, dejando transcurrir el tiempo necesario para que tu desconsuelo se diluya en el sueño agotado tras el llanto amargo, velando tu descanso para que nada lo perturbe.
A mi cabeza vuelve la primera entrada que escribí pensando en ti, aquella primera conversación que ya adiviné distinta a otras, aquel primer contacto que me llenó el corazón con los colores de tu alma … me gusta estar en tu vida y en tu pensamiento porque no conozco ningún otro lugar donde pudiera estar mejor. Tú ocupas todo mi mundo, eres la dueña y señora de éste mi minúsculo mundo. Por eso este día es muy especial para mí, tal día como hoy hace unos años nació un ángel: Tú, Mi Ángel; y yo he tenido la inmensa fortuna de encontrarte.
FELICIDADES, Mi Alma, quisiera regalártela pero no puedo: ya es tuya.
07/02/2008
(142/66) Nausea
Como una nausea las palabras me inundan el estómago, trepan por mi tráquea y se agolpan en mi garganta; la sensación de ahogamiento me angustia. Trago saliva en vano intento de suavizar esa sensación, respiro por la nariz, profunda y lentamente, no consigo nada. Siguen luchando por salir. Me deslizo hasta el suelo apoyando la espalda en la pared, rodeo mis piernas con los brazos en un triste intento de abrazo consolador, recuesto mi cabeza en las rodillas y trato de no pensar. La cabeza se llena de imágenes, sonidos, olores… abarrotándose, complicando la nausea con un mareo intenso. Todo gira. Aprieto mis piernas con más fuerza para recuperar la serenidad. Sigo apretando, mi cuerpo se pone tenso y el tiempo transcurre sin sentido.
La nausea ha pasado aunque la sensación de profundo asco ha quedado grabada en mi cerebro. Tengo la lengua encorchada, seca, áspera. Empiezo a moverla para que la saliva acuda y me quite el sabor acre y amargo de la angustia. Me roza con el paladar como si fuera un papel de lija. Me recupero lentamente de un nuevo episodio que, por conocido, aún me destruye un poco más.
Las palabras siguen ahí, desconcertadas, asumiendo que volverán a ser devoradas por un nuevo silencio. No puedo permitir que salgan, no quiero volver a escuchar frases como: Creo que ya te lo advertí…, ya deberías saberlo…, frases manidas que no soporto, que no conducen a nada y que entierran mis palabras en una tumba a perpetuidad. Tampoco me puedo permitir, de verdad, no puedo, escuchar una historia remotamente parecida cuando mi boca, tras un supremo esfuerzo para superar mi exagerado pudor, se desangra en esas palabras que me destrozan las entrañas mientras pugnan por salir. En serio, no me puedo permitir en esos momentos escuchar lo que pasó en una situación que no tiene nada que ver con la mía porque, ni se parecen ni somos iguales; cada persona siente y padece de una manera determinada, los motivos son diferentes, las causas son diferentes y, por lo tanto, los efectos son diferentes, no hay posible comparación, la similitud es imposible.
Necesito un escuchador, alguien que no opine, que no critique, que no juzgue, que no diagnostique, que no haga reproches, que no teorice, que no me abronque, ni que se convierta en protagonista de un momento, mi momento, al que me cuesta horrores llegar… necesito alguien que se limite a escuchar. Que hable si es necesario, cuando yo desfallezco en el intento de romper la lápida bajo la que están enterradas mis palabras, ésas que describen lo que siento, como lo siento, como me siento… Que se convierta en mis oídos para que yo, a través de ellos y de mi voz, pueda tornar a la cordura.
"Gracias, mis niñas"
24/01/2008
(141/66) Un día complicado.
Hoy es un día complicado, recuerdo de otro día más complicado aún. Aquél me sigue pareciendo irreal, una malvada ilusión de mi mente en un momento de enajenación mental. Pero sé que no es así, cada amanecer compruebo que no es así. Y me sorprendo porque he superado su muerte pero no su ausencia. He aceptado la forma, pero no lo sucedido. Aún no he podido llorarla, ni creo que lo haga nunca, tampoco he descubierto si es bueno o es malo no haberlo hecho… creo que no es lo importante.
Aún me sonrío con “sus cosas”, esos “detalles” tan suyos, esas manías o esas reacciones ante determinadas situaciones que solo podías esperar que se le ocurrieran a ella. Aún está tan viva en mí que, a veces, me sorprendo contestándole mentalmente porque sé perfectamente lo que me preguntaría y lo que me diría o escuchando un matiz determinado en el tono su voz al pronunciar mi nombre cuando hago alguna de vaqueros.
Hoy es un día complicado en las costumbres y en las carencias, en el corazón y en el alma y, aunque lo cotidiano me entretenga con su obligatoriedad, hay momentos realmente difíciles. Entender y asumir no siempre resulta fácil, no siempre me adapto a prescindir de alguien que, solo con su presencia, lograba llenar una parte importante de mi vida y, a pesar de que no lo hiciera conscientemente, ella lo conseguía.
Hoy es un día complicado pero, como todos los días, los complicados y los sencillos… caerá la hoja del calendario, pasando a formar parte de lo pasado. Aquel día ha dejado una nueva cicatriz en mí, marcando y curtiendo una vez más, la piel de mi alma.
21/01/2008
140/66 Un paseo diferente.
Pasear era uno de los mayores placeres, pasear mientras su pensamiento volaba lejos a aquellos lugares donde su imaginación quería llevarle. Lo hacía siempre y había conseguido tanta práctica en no estar donde estaba su cuerpo que le resultaba muy sencillo. Comenzaba a andar, con o sin destino, y un resorte en su cerebro la transportaba a donde su deseo le pedía. Su mente generaba todo lo necesario para hacer muy real su ilusa “vivencia”, recreaba paisajes con todo lujo de detalles, a veces eran totalmente inventados pues no siempre conocía el sitio en el que le gustaría estar.
Aquel paseo no era como todos, pero su cabeza, en total comunión con sus pies, empezó a preguntarle que era lo que deseaba y, como siempre, comenzó un grato viaje. Surgían las imágenes, los olores, las sensaciones,… comenzó a extrañarse pues a su cabeza no acudían otras distintas de las que veían sus ojos, a sus oídos no llegaban otros sonidos que los reales, ni a su nariz otros olores…
Aquel paseo no era como todos, aquel paseo era distinto pues había comenzado de una manera distinta: Paseando al lado de la persona que amaba. No necesitaba nada más. No necesitaba encontrarse en otro sitio, ni necesitaba estar haciendo otra cosa.
Una sensación de bienestar empezó a apoderarse de sus sentidos: estaba exactamente donde y con quien quería estar. Sus ojos se encontraron y su corazón se llenó del amor y la ternura que solo ella era capaz de inspirarle.



