Blogia
Sensación De Vida

-Sensaciones personales

(53) ...Y no siento nada

Incapaz de morir de amor
vago por las calles serenas
llenas de gente,
vacias de sentimiento.
El viento devuelve el eco
de tu voz muy lejana,
trato de capturarla con mi alma
y no siento nada.
Vacio mi alma de tu voz
y me dejo ir.
Sin recato desnudo mi tristeza
y no siento nada.
Me deslizo por calles serenas
llenas de gente,
vacias de sentimiento
y no siento nada.

(52) Intentos y paciencia

Quizás esta entrada surga como una necesidad personal e interior de pedir perdón a los que me rodeáis habitualmente, pues llevo unos días un tanto distraida y difusa, en un estado de querer y no poder, intentando que todo parezca normal porque, además, lo es, pero dentro de mí se origina una desazón que no soy capaz de controlar.  Pero mi mente, como me ha costado años comprender, tiene razones para las que no dispongo de explicación y con las que trato de vivir sin que eso me desconcierte demasiado. No me gusta estar sin estar realmente, pero no he podido evitarlo, lo siento, es una manera de protegerme y de protegeros de mí.

Después de unos días de desasosiego me he reencontrado con mi necesidad de escribir, ya hacía unos cuántos que no sentía esa necesidad, quizá la ha despertado el cabreo que me está provocando el que una de mis más gratificantes costumbres se esté convirtiendo en algo enajenante y desequilibrante, que consigue que me enfade de verdad, detalle que no suele ser nada fácil. Ya os tengo comentado que uno de los momentos virtuales que me causan mayor satisfacción es visitaros, leéros y, si me siento inspirada, dejaros un saludo y un comentario. Últimamente entrar en los spaces se está convirtiendo en todo un alarde de paciencia, a veces, mientras espero a que abran, me da por pensar que hay alguna cámara oculta virtual colocada de alguna manera para grabar mis gestos, que deben ser todo un poemario, para poder mandarlo después a Videos de Primera o algún programa de ésos.

Hay algunos que no me abren directamente,  si me dedicara a calcetar, me hubiera hecho buenamente un par de prendas para este invierno durante la espera. Otros, después de una manga de jersey, se abren, pero cuando quiero dejaros un comentario, el explorer da un error y me cierra todo, mi pelo se eriza y empiezan a salir espumarajos de mi boca, dejando a la niña de El Exorcista a la altura del betún. Menos mal que me quedáis los que tenéis blogs, que sino tendría que plantearme seriamente dedicarme a lo de la calceta ya de una manera profesional.

Un beso con palmaditas a todos y prometo seguir intentando visitaros aunque sea a riesgo de perder la poca salud mental que me adorna.

Ah, me olvidaba de una cosa:

QUISIERA DAR LAS GRACIAS A DON MSN, A DON LIVE O A DOÑA SPACE, (O A QUIEN CORRESPONDA), POR ESTOS "MARAVILLOSOS" PERO EN CAMBIO INOLVIDABLES MOMENTOS CON LOS QUE NOS ESTÁ REGALANDO A TODOS. GRACIAS, TAMBIÉN POR LOS EJERCICIOS DE PACIENCIA INFINITA QUE NOS HACE EJERCITAR Y GRACIAS POR HACERME VER QUE LA CALCETA PODRÍA SER UNA SALIDA PROFESIONAL PARA MÍ. POR TODO ELLO: GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

(51) Dueña del silencio

Si hay algo que me encanta son las palabras, la hermosura de la palabra en sí, la belleza del significado, la palabra pregunta, la palabra respuesta, la palabra dardo, la palabra escudo: hay palabras bellas sin significado, palabras feas llenas de contenido, palabras que me llenan el alma y palabras que manchan mi corazón por su obsceno sentido ofensivo. Me podrán gustar más o menos pero: Son siempre palabras. Las asumo como parte del mensaje, pero no siempre puedo compartir su significado. Cuando tus palabras dardo me hieren, mi instinto se defiende ¿te extrañas?, mis palabras escudo saltan en mil pedazos convirtiéndose en palabras dardo: solo me estoy defendiendo, ¿te parece curiosa esa reacción?, a mi me parece natural; pero, a veces, en mí surgen sin poder evitarlo, las palabras silencio cuando me encierras en un atolladero sin sentido. Hemos hablado mil veces del dolor del silencio, del vacio arrollador que genera cuando la incomprensión te convierte en diana de su juego, ¿qué pasa cuando el centro eres tú? ¿no gusta, verdad?. ¿A qué no se entiende?. Y cuando soy diana de palabras sin sentido...¿qué esperas que sienta? ¿Cómo esperas que reaccione?. ¿O eres tan bueno que no mereces los que te hacen los demás?, pero ¿y lo que haces tú?. Llama la atención de que la única arma que utilices sea el insulto, la descalificación interesada, la ofensa escondida tras una nube que todos sabemos de donde viene y lo que significa, que siempre esperamos que seas lo suficiente adulto y maduro para que te des cuenta pero que todos callamos para evitar (equivocándonos como siempre) un daño que siempre acaba por escupirnos en la cara, porque al final el único punto de comparación es: lo maravilloso que eres tú. Así es fácil que pierdan los demás ¿no crees?. Casi preferiría el silencio, es menos terrorista y más respetuoso, también más ambiguo aunque eso no siempre sea malo, por mucho que nos empeñemos en pensarlo: la ambigüedad da pie a la justificación, a la causa por efecto, al perdón por enajenación momentánea, al lo debí entendí mal, al perdón por adelantado incluso, a tener tiempo para meditar antes de dictar sentencia...Pero cuando, pasada la pretendida nube, sigues sin pensar en ello y no hay ambiguedad, lo que puedo pensar que piensas es: "Mis valores y los tuyos no tienen punto de comparación, los tuyos tienen el don de la verdad absoluta". Para tí, claro. No me estás dejando espacio, no me estás dejando aire para respirar. Si quieres asfixiarme, adelante, pero no te sorprendas si me defiendo con uñas y dientes.

Hoy necesitaría ser dueña del silencio, dominar su poder hasta lo insospechado, ser la reina de un mundo mudo, donde la reflexión dominara antes que la palabra, la fácil palabra escondida tras la descalificación personal injustificada e injusta. Donde dominar la palabra no me pusiera entre la espada y la pared cuando tengo tan claro cual es la espalda que amo y la pared que quiero, y sujeto mi lengua para no caer en tu estela, porque no quiero caer en la red que tú has caido. No me pongas tan evidentemente en tal dilema, creo que el resultado es fácil: Lo que amo justifica mi decisión; tu ceguera me impide seguir a mi querer. Me siento rechazada de antemano, condenada sin que me sea permitida ninguna defensa. Podrás explicármelo con palabras grancilocuentes, vacuas, claro, como siempre que se utiliza la prepotencia y la auto justificación como solapa de la verdad personal, pero solo tengo un argumento: piensa. Seguro que, en tu fondo, me darás la razón.

Últimamente escucho más ruido que sonido, más palabras innecesarias que silencios inteligentes, más dolor del necesario para ver gigantes donde solo hay molinos. No me creo merecedora de tu desmensurado castigo, lo siento, no lo veo, perdóname: solo hay molinos.

(Esta es una de las entradas que prometí no volver a escribir: espero que sabreis perdonarme)

(49) Llueve ceniza sobre mi ciudad

La luz rojiza del cielo parece preconizar algún tipo de desgracia, el ambiente sumamente cargado de humo, el aire irrespirable que, de tan cálido, asusta respirarlo. Llueve ceniza sobre mi ciudad. Me asomo a cualquier mirador de la ciudad y lo único que ven mis ojos es humo, impidiendo como una cortina cualquier intento de observar el otro lado de la ría, de observar cualquier paisaje verde de los que rodean mi vida. Y la imagen de una Galicia incendiada, quemada hasta la entrañas viene a mi cabeza inevitablemente, la desertización, la devastación de sus montes, la muerte de personas sitiadas por las llamas,.... Imágenes que se repiten cada vez que respiro y ese olor tan característico de fuego activo llena mis fosas nasales.

Los incendios se multiplican sin que nadie parezca tener la solución para acabar con esta situación de acoso y derribo a los montes gallegos, ésos bosques que nos dan un carácter y una forma de ser tan particulares, esas verdes montañas que modelan un paisaje verde y sereno. Mi sensación de agobio físico por el humo se ve incrementada con la tristeza y la incredulidad que me transmiten las personas que ven como las llamas se acercan a sus hogares, a sus viñas, a sus cultivos, a sus animales,... Y mis sueños se ven invadidos de las sombras de árboles convertidos en esqueletos, en patéticos recordatorios de que allí, en algún momento anterior, existió un bosque, un bello monte verde lleno de altivos y soberbios árboles.

(48) Me enamoras

Eres alguien especial, alguien tan sumamente especial que me has enamorado tan profundamente que me encantaría saber a que saben tus huesos, a que huele tu piel, que tacto tiene tu pelo, saber el por qué de esa sonrisa cuando te sonrío, que contenido en sal tienen tus lágrimas y si mis manos podrían hacerte estremecer con un ligero roce en esa piel que recubre tu interior, ese que me resulta magistral y maravilloso, misterioso, místico, divino...práctico.

Si me conoces ligeramente, sabrás que nunca besaré tu boca,  que jamás permitiré a mi nariz olisquear tu cabello, que mis manos nunca transmitirán el amor que siento a los poros abiertos de tu piel, que mis oídos nunca creerán en palabras que salgan de tu boca en estos momentos, que mi sonrisa será siempre tímida e insuficiente, que tus lágrimas servirían para que mi impotencia genere sentimientos paliativos y siempre insuficientes a tu dolor, a tu tristeza... Me lleno de ti, sin confesión, sin cuidado, sin vacuna, sin miedo,...me lleno de ti. De tus sonidos, de tus gestos, de tu coqueta sonrisa, de tu falso miedo al que dirán recubriendo el desafío morboso del que dirán, que lo sé, sí, lo sé: es falso, solo forma parte de un pudor irreal, exhibicionista, desconcertante, de un pudor que se conforma de educación, religión, familia, tradición... sorprendido de curiosidad, repleto de ilusión infantil y atrevida inocencia... Y me lleno de ti. Me lleno sin medida, sin consecuencias ni cuidados, sin miedo a mi dolor más descarnado, miedo conocido, sabido, aprendido, superado, insuperado, mil veces insuperado, millones de veces insuperado...amor incrustado en cada poro de mi alma enamorada.

Vivo enamorada del aire que respiro, de la flor que alegra mis pupilas, de las sonrisas abandonadas que encuentro por la calle, de la voz que acaricia en vez de hablar. Me enamoro de todo lo que me ayuda a respirar y eso significa que me enamoro de ti, de él, de ella, de la risa, del llanto y de las palabras pintadas en pedazos de vida, también del tácito silencio que me acompaña en ocasiones y del silencio que surge tras los momentos de confidencias impensadas. Y sin embargo soy fiel, fiel a todos y cada uno de mis amores, fiel en cuerpo y alma. Y, aunque suene a contradicción, a añagaza para enamorar, a truco rebuscado...siempre te seré fiel.

(47) Un segundo

Caminas despacio; tus ojos ensoñados en recuerdos que discurren como tu paseo, lentamente, disfrutando situaciones y momentos vividos y que forman un trocito, otro pedacito del cielo de tu pasado. Vas parándote en cada imagen, en cada sonido, en cada silencio.... La sonrisa surge en tus labios y en tu memoria se detiene en el segundo más bello de ese cielo particular de tu historia, alargándolo hasta que el batir de las alas de las palomas levantando el vuelo a tu paso, te devuelve al presente consciente. No puedes evitar encoger los hombros, ni cruzar las manos delante de tu rostro para protegerte del aleteo, ni el parpadeo involuntario de tus ojos al verte rodeado por las aves revoloteando sincronizadamente a tu alrededor; y que, sin mostrar ningún temor, vuelven a posarse en la acera. Das unos pasos para evitar a las palomas, te giras para ver sus picoteos incesantes buscando comida, te quedas mirando y tratas de volver a esa evocación tan cálida que se ha convertido como sin querer en tu compañera de paseo. Y aquel segundo vuelve a ocupar tus segundos, llenándote de nuevo de sensaciones, unas ya vividas, otras brotan nuevas cada vez que lo revives. Sigues caminando y tu ensoñación te envuelve de nuevo, hasta que tropiezas con alguien a quien crees desconocido, con alguien que, incluso viendo su rostro te es desconocido hasta que, con una sonrisa te dice: “Disculpa. Hola, soy Conchi. ¿Me contarías ese segundo que estás pensando y que consigue trazar esa hermosa sonrisa en tu cara y dar esa luminosidad a tu mirada?.”

Y, como ya sabrás quien soy, también sabrás que yo añadiré:

“Si quieres, claro, porque otra  opción es mandarme a la playa”.

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Besos a todas y a todas y a ver si os atrevéis con la pregunta ( y si no, ya sabéis cual es la otra opción, jajaja).

(45) Dos entradas en una

Hace días que tengo ganas de gritar, de decir lo que realmente siento, pero para ser sincera, no lo sé, ni sé si quiero definirme demasiado. Quiero permanecer en este submundo de inconsciencia, aturdirme de distracciones, ensordecerme de voces y mantener mi cerebro vacío. Intento llenar mi realidad de gratas situaciones para poder visualizar en el futuro gratos recuerdos, pienso que querer tener en mi cabeza imágenes dignas de recordar no es pedir demasiado. Mi presente se alimenta de pasado esperando un  futuro; siempre con ilusión, incluso con cierto temor lleno de esperanza, solo que, a veces, las circunstancias parecen poder con nuestro ánimo. Luchar por nuestra felicidad es una de las razones de por qué vivimos, nadie nos tiene que regalar nada aunque lo pensemos, todo tiene un valor y debemos pagar por cada acto, por cada sonrisa, por cada beso, por cada abrazo,...darlos es gratis, recibirlos tiene un precio que no siempre estamos dispuestos a pagar, de nosotros depende ser generosos pero no podemos exigir a los demás que lo sean. Me siento tan fuerte como tan débil, el equilibrio no está garantizado; cualquier efímera mota de polvo, una palabra o un gesto puede provocar una catástrofe que convierta en debacle esta precaria estabilidad en la que me voy convirtiendo por enésima vez en mi vida. Me he sentido juguete de las circunstancias, también protagonista forzosa, pero no quiero seguir sintiéndome de ninguna de las dos maneras. Quisiera pasar desapercibida incluso para mí misma, no llamar la atención sobre mi persona, imaginarme sombra de una luz inexistente, crecer hacia dentro, barrer mis pasos cuando avanzo y saber agradecer cada hálito de vida que sale de mi boca, de mi nariz, de mis poros,...construirme una casa cuyo único tejado fuera el cielo para que la lluvia recicle mis miserias, que el viento se lleve los malos pensamientos, que la tormenta declare su particular guerra hacia mi submundo de introversión y auto complacencia y atruene con su voz mi mundo de silencio cómplice, que la nieve se derrita en primavera arrastrando consigo la nefasta sensación de impotencia. Apostaría mi vida sin temor a perderla a que la solución a todo esto está en mi bolsillo, apostaría también sin dudarlo a que no moveré la mano para encontrar esa llave.  

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Utilizar las palabras por su belleza me está conduciendo a un bunker, a un sitio cerrado y sin aire, a un sitio del que siempre escapé, a ese sitio donde todo es hermoso, pero que de tan hermoso empalaga, en donde la belleza es tan perfecta que es fea, en donde la perfección es un defecto, en donde carecer de aire se convierte en deporte atractivo y de riesgo, en donde mi vida me asfixia, en donde tu vida me agobia de impotencia. Quizás me esté perdiendo algo o sencillamente es nostalgia, xaudade, que decimos en mi tierra, morriña... estar en el lugar donde me gustaría estar aunque no soy imprescindible, ese lugar donde sé que puedo ayudar pero que también sé que no soy la solución. Sé el desconcierto que provoco, lo sé porque la persona más desconcertada soy yo, debería estar pletórica, pero me faltan componentes, partes de mi cuerpo y de mi alma que no soy capaz de completar, trozos que se quedan en el camino sin que yo pueda hacer nada para evitarlo.

(43) Ser más yo o ser menos yo....

Hoy he aprobado el curso, hoy se lo he transmitido a las personas que mas quiero en este mundo, hoy me he vuelto a sentir defraudada y hoy me he sentido, otra vez, gratamente satisfecha. Hace exactamente catorce días que he cerrado mi negocio, con todo lo que eso conlleva, y, os puedo asegurar, que ni ligeramente parecido a lo que podía imaginar en mis peores pesadillas. Mis jornadas de esos catorce días, han sido dantescas y os lo dice alguien acostumbrado a trabajar muchas horas diarias.

El lunes empezaré a trabajar, y me temo que mi ciclo no se ha cerrado, que sigue abierto, y que, esta vez, será por mi culpa, por mi deseo.

Quizás la catarsis que mi interior está pidiendo es ineludible, nace de dentro de mis entrañas, algo en mi revolución interna me está diciendo que no es suficiente, que el cambio tiene que ser más drástico, más doloroso, más sangrante. Que las decisiones que estoy tomando no son suficientes, que solo son una nube de humo de mi realidad...

Hoy me he dado cuenta que mi voz sigue sin llegar a donde realmente quiero, pero que ya estoy lo sificientemente mayor para que eso no me afecte.Hoy me he sentido lo suficientemente defraudada como para querer ser más yo y lo suficientemente apreciada para querer ser un poco menos yo. Supongo que el cansancio tiene algo que ver con todas estas contradicciones, necesito descansar lo necesito de veras. Hoy ha sido otro día extraño y lleno de sensaciones, hoy ha sido otro día más.

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 Cuando Abril me pidió que escribiera la entrada nº 40 realmente hubiera querido escribir esto, pero he de confesar que no suelo publicar lo que escribo cuando el cansancio y el asco me dominan porque sé que no soy lo suficientemente lúcida para ser objetivamente subjetiva. Prefiero esperar a un mejor momento y leer lo que escribo con otro punto de vista. Ahora ya nada de esto es real, ya no me siento así, pero quería compartir con vosotros uno de esos momentos funestos. Prometo no volver a hacerlo.

(42) Conversación

He reunido la fuerza necesaria para sentarme ante tí, sé que hace tiempo que debería haberlo hecho, mirarte a los ojos y hablar, observar tus reacciones, transmitirte lo que siento, lo que percibo. En tu rostro tan cercano leo las ganas de tranquilidad, de que todo esto pase, el sufrimiento del fracaso mal llevado, la angustia del futuro, una tímida esperanza, ... Sé que nunca mostrarás ciertas miserias propias, que ocultarás con premura tu debilidad, que no mostrarás el miedo a lo que el porvenir te depare,... Siempre espectante, siempre callada ante el dolor, impidiendo que las lágrimas broten sin vergüenza.

Veo que te muerdes la lengua y apartas la mirada, no debo andar muy desencaminada. Aunque conociéndote, no me sorprende tu reacción. No, calla, sé lo que vas a decir, y ya sabes que no es cierto, que por mucho que lo intentes nunca conseguirás ser lo suficientemente sincera, ni lo suficientemente buena, ni lo suficientemente... se lo que pasa por tu cabeza aunque muchas veces no lo entienda. Eres más cobarde, menos auténtica y más egoista de lo que te gusta reconocer. Sé que lo sabes, por eso lo digo sin temor a hacerte daño.

Puedo decirte que estamos en donde siempre, tus miedos, tu inseguridad, tu angustia, sigues sin saber abrir tu corazón, intentando escapar de la situación de contar lo que te pasa no vaya a ser que piensen que eres débil, tus problemas no existen de cara a los demás, nunca los contarás mientras te produzcan dolor, es como siempre, en eso no has cambiado ni cambiarás nunca.

¿No te das cuenta que intentando mantener esa fortaleza, te estás debilitando?. ¿ No ves que es imposible mantener esa imagen a perpetuidad?. Además, ¿realmente sirve para algo?. Ya sé que me dirás que lo prefieres así, que es más fácil, que es lo que la gente espera de ti. ¿Estás segura de que merece la pena ese desgaste?.

Sentada aquí, frente al espejo, veo tu rostro cercano y leo en tu mente la excusa perfecta:

"¿Qué le voy a hacer? Soy así, siempre he sido así."

(41) Una promesa es una promesa.

La falta de rentabilidad y la cantidad de horas de dedicación, la creciente necesidad de tiempo para dedicarme a mí y los míos, la sensación de estar conectada las 24 horas que tiene el día, 362 días al año, acrecentada por la falta de vida propia, algo que para mí es vital, fueron algunas de las razones que me llevaron a tomar la decisión de dejar mi negocio.

Mis dudas, mi miedo ante lo que iba a suceder, el sentimiento de fracaso personal e intransferible y la dificultad de asumirlo, el intentar por todos los medios a mi alcance evitar que algo en lo que había depositado muchas de mis ilusiones y esperanzas se fuera al garete, la muerte de mi madre y alguna cosita más han conseguido que estos últimos meses no hayan sido precisamente los mejores de mi vida. Las despedidas, el saber que, personas que han formado parte de mi cotidianidad durante estos casi seis años, van a desaparecer de ella para siempre, tampoco han ayudado a mejorar la situación. Debo reconocer, para ser justa, que Internet, el messenger, este blog y, sobre todo, vosotros, habéis ayudado a que todo fuera menos malo, más llevadero, más digerible. Me acompañásteis con vuestros comentarios, distrajísteis mis momentos de caída libre con vuestras entradas. Noté vuestro cariño a través de la pantalla, cariño que me reconfortó no sabéis cuanto en algunos instantes de delirio. El día 30 de junio fue el último día que abrí la puerta. A partir de ese día todo ha sido demencial, pero esta última semana ha colmado todas mis ya conocidas expectativas de lo que me esperaba.

El lunes pasado empecé un curso con bastantes posibilidades de trabajo. A partir de ese momento mi cuerpo y mi mente se han desdoblado en varias Conchis, la multipersona que desconocía que existiera en mi interior ocupó mi lugar y, menos mal, porque llegué a pensar en que no sería capaz de superar semejante prueba.“Que la vida no nos dé todo lo que somos capaces de aguantar”, esta frase vino en varias ocasiones a mi cabeza y comprobé su absoluta veracidad.

Es impresionante el aguante que tiene el ser humano en situaciones tan estrambóticas como la que acabo de pasar.

Los únicos instantes de inmovilidad e inconsciencia eran durante el sueño, breve e inquieto, pues era tanto el cansancio, físico y mental, que el descanso era aparente en realidad.Pues todo este rollo Macabeo viene a que el locutorio está prácticamente liquidado, (quedan algunos flecos pero más llevaderos) y que he aprobado el curso, este lunes empiezo a trabajar por cuenta ajena. Espero descansar el domingo para recuperarme un poco, estudiar algo y dedicarme un buen rato a mí y a ese paseo tan sumamente agradable que siempre supone visitaros y dejaros “un beso” en vuestras casas virtuales. No os podéis hacer ni la más ligera idea de cuanto os he echado de menos.

- Os quiero, guapos.

- Os quiero, preciosas.  

(40) Una saludo rápido

Después de estas dos semanas de vértigo (eso os lo contaré en una entrada dedicada en exclusiva), el lunes empiezo a trabajar. Ha sido duro, pero ha merecido la pena. He pensado de no llegar, de no poder aguantar el ritmo que me estaba siendo impuesto, de que mi cuerpo no podría con ese agotamiento brutal que me recordaba a los ciclistas subiendo los lagos de Enol y aún estoy pagando el esfuerzo. Pero bueno, he soportado el cansancio, la presión mental, el calor y creo que ha merecido la pena. Supongo que después de unos días más tranquilos, la serenidad que tanto me gusta volverá a ocupar las partes de mi alma en donde me gusta que sea dueña y señora. Intentaré volver lo antes posible y contestar a vuestros comentarios y, como no, darme un paseo relajado y tranquilo por vuestros blogs, que ya me va haciendo falta.

(39)Quiero decirte

Me gustaría describirte y no puedo, puedo hablar de lo que me muestras y sientes, a lo que aspiras, que es lo que te hace daño, saber si tu alma está oscura o si la luz eclosiona en tu interior. Puedo saber que expresión usarás cuando el corazón te sonríe.

Toco tu alma cada vez que te leo, me impregno de los aromas del jardín que describes, sufro cuando sufres y sonrío cuando la alegría te exalta. Aplaudo al final de cada una de tus actuaciones y me emociono cuando tus lágrimas se asoman al balcón de tu mirada descritas en forma de poema y corazón enamorado. Nunca abrazaré tu cuerpo, ni oiremos mis dos sonoros besos en tus mejillas, nunca se enlazarán nuestras manos, ni se sonreirán nuestros ojos, pero siempre sabremos que nuestros corazones se han encontrado en la mejor tierra abonada, la del respeto, del cariño nacido en cada letra, en cada palabra, en cada frase, en cada entrada. Sé lo que tu quieres que sepa, adivino lo que se escapa por los poros de tu alma en los momentos de soledad sincera, en la que ni tú ni yo ejercemos de poeta, sino simplemente de yo con todas mis consecuencias. Nunca te imaginarás ni remotamente donde has estado porque a donde yo voy siempre estás a mi lado o en mi entorno o en mi centro. Sé que puedes hablar de lo que siento, de lo que me duele y por lo que muero, me gustaría que pudieras describirme, pero también sé que no puedes. Podría decirte que mis ojos son verdes y que siempre te mirarían con pretendida ternura pero no sé si lo lograría; que mis cejas se entretienen en una constante conversación de la que a veces soy totalmente ajena. Que mi pelo sostiene una ardua pelea entre ser blanco o ser tan negro como fue siempre pero que no intervendré en semejante batalla; que me encanta mantenerlo bastante corto para que no me dé demasiado la lata. Que mi estatura es normal y mi tamaño grande, que a mi boca le gusta sostener una sonrisa pero que no siempre lo logra, que mi nariz se pasa el día intentando sobresalir del puente de mis gafas y que mi alma es como la conoces, lo siento, no hay más. Que mi pudor, mi inseguridad y mi experiencia me dicen que mostrarse débil no es ni buen comienzo, ni buen intermedio pero sí buen final de una amistad unilateral. Que en mi cabeza hay imágenes de mil historias donde  eres el protagonista. Donde la realización de una idea se puede convertir en obsesión o durar lo que dura un pitillo. Donde lo más importante siempre es comprender, lo que sea, pero comprender. Que antes de sentirme atacada buscaré siempre la justificación del porqué de ese ataque ya que no me siento merecedora de tan dudoso honor. Que dudaré de todo pero nunca de mi amor pues me enamoro continuamente y entonces no me provoca incertidumbre pues sé hasta donde llega: hasta el fondo. Que mi deseo físico y mi deseo mental son cosas totalmente independientes, crecen y se multiplican de manera autónoma y enriquecedora para mi necesidad de vida, y que siempre triunfa el deseo mental pues el físico es elemental y, por lo tanto, manejable dentro de un orden (mi orden, raro pero muy mío). Que necesito aire para respirar, agua para no deshidratarme y comida para vivir; es cierto, es una obviedad, pero necesito estar rodeada de obviedades tan claras como ésta y no me avergüenza confesarlo, como no me avergüenza confesar que necesito amar y ser amada, querer y ser querida (suena menos “fuerte”, ¿no?; a mi me gusta más lo de amar y ser amada, aunque ello no indique pareja). Llegados a este punto no sé lo que piensas, si necesitas decírmelo. Si te apetece, lo tienes fácil. Sólo me queda darte las gracias por estar leyendo todo esto sin mandarme a paseo, cosa que, si me lees habitualmente sabrás, considero una opción muy respetable.

(38) Recuerdos de verano

Nuestros pies quedaban marcados sobre la arena recién barrida por las olas, por esas mismas aguas que robaron mis lágrimas en múltiples momentos de tristeza. Nuestro rastro estrenando la playa, siguiendo nuestro ritual camino hacia las rocas que, con su dureza nos devolvían siempre la consciencia. Caminar así, bajo el influjo de las olas, de la brisa y de vuestras reconfortantes voces sigue siendo uno de mis más gratos recuerdos.

Nuestras huellas, nuestras risas entrelazadas bajo el mismo cielo, ese mismo cielo que nos tocó compartir y que espero nos cobije siempre. Cuerpos entregados a una tácita amistad, mirando al frente, en la misma dirección, mirando a esa luna grandiosa y serena, discurriendo indiferente por la noche sin margen. Donde estar era permanecer, donde la brisa era magia en nuestras almas. Confundiendo mi tiempo con nuestro tiempo. Quemando las velas que nos quedaban, una a una, para que su luz eternizara cada instante compartido.

Danza de fuego en noche estrellada, baile de llamas y sonrisas abiertas, conversaciones pausadas. Hechizo de un trozo del sol y de luna llena, cortejo de estrellas, reflejos en el mar y miradas traviesas. Ambiente de fiesta, amigos sentados alrededor de una hoguera. Silencios tranquilos, confesiones ciegas, confidencias sinceras. Recuerdos compartidos, exagerados a veces por la emoción del relato: " Te acuerdas cuando....", rematando en carcajada general y chiste conocido.

Noches de verano y, como excusa, una hoguera. 

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¿Organizamos una? 


(¿No es bastante parecido a un botellón?, para que digan que es una invención de ahora, jejeje)

 

(37) Caminante con destino

Cada vez me duele más la muerte del caminante
que solo fija sus sentidos en un supuesto destino,
descuidando la atención del camino recorrido,
en lo pasado paso a paso, en lo caminado sin delirio,
sin apreciar nada de lo visto en el camino.
Andar por llegar, sin fijarse en lo acaecido.
Andar sin ver, sin mirar, sin apreciar la sonrisa del niño,
la mirada del anciano o la voz del peregrino.
Pensando que nada importa, como ande, como viva,
sin aprovechar el camino, llegará finalmente
a su equivocado destino, negando la evidencia
de que hay otro final que se escapa a su deseo,
la muerte llegará, ande diligente o lento.
Por lo tanto acuérdate, vayas a donde vayas,
disfruta del camino, porque siempre llegarás
al último destino.

(35) Una revelación transcendente

Voy a hacer una transcendente revelación:

Soy Conchi y soy blogadicta.

(¿No pensaríais que os iba a descubrir los secretos del misterio de Fátima?.)

Pues eso, que cada día me gusta más visitar otros blogs y se han sumado a mi ya larga lista de palabras terminadas en -adicciones.

Por supuesto Mis Secretas Escapadas son lugares de culto, sacro-santos, las visito todo los días, e incluso varias veces, con la expectante curiosidad que experimentan los niños cuando abren un regalo, que es lo que son algunas de esas páginas, un hermoso y delicado regalo. Espero encontrar nuevas entradas, las leo con calma, las releo y pienso el comentario que quiero poner, aunque a veces, los posts son tan bellos e íntimos que me da bastante respeto meter la pata, pero creo que debo hacer el esfuerzo, pues si alguien hace algo tan hermoso como compartir sentimientos y pensamientos, que menos que agradecérselo, y como flores no se pueden enviar y pueden dar lugar a malos entendidos, pues dejo mi comentario diciéndole: no sé si estoy metiendo la gamba, pero por lo menos yo, insignificante ser, lo he leído y me ha gustado. Cuando tengo tiempo las repaso por completo, abro los archivos, las categorías, visito los enlaces,... trato de imaginar a quien lo escribe a través de lo que escribe, o de lo que no escribe, que también se da el caso, aunque el turbante de adivina no me favorece.

Otras veces, voy de vínculo en vínculo, y de verdad que he encontrado verdaderas joyas, los hay para partirse el c... de risa, con perdón, otros te llevan a un tour de cine, de viajes, de sueños, de esperanzas,... Decididamente, soy Conchi, soy blogadicta y quiero seguir siéndolo.
 Esta entrada la escribí el  16 de septiempre de 2005, y debo confesar que mi adicción ha ido a más. Aunque no lo parezca. Habréis notado que últimamente no os comento (sólo comentar, pues mis visitas a vuestros espacios son sagradas) con la misma asiduidad con la que solía hacerlo, sobre todo los que tenéis spaces de msn; la razón es que el ordenador en el que estoy habitualmente (a partir de ahora: El Imbécil) me da un error cada vez que quiero dejaros un comentario, por lo que hacerlo, se convierte en una misión imposible. El Imbécil tiene otras manías como, por ejemplo, no dejarme escribir borradores ni publicar en Blogia. He llegado a la conclusión de que al Imbécil no le gusta ni que me relacione ni que escriba. Como podréis notar, el Imbécil me tiene contenta. Una de las razones por las que no le doy una patada al Imbécil es que el día 30 él y yo rompemos nuestra relación definitivamente. Ya no lo iniciaré más por las mañanas, algo que llevo haciendo durante los seis últimos años. Ya no tendré que soportar sus caprichos infantiles, ni sus imposiciones estúpidas, ni su tiranía obcecada, ni sus continuos  “... por que lo digo yo”... Bueno, el día 30 está ya a la vuelta de la esquina, y esta semana será bastante caótica. Dentro de unos días dejaré de tener internet de manera cotidiana, o sea, no me será fácil visitaros ni mantener muy actualizado el blog, intentar seguir con él, pero no actualizaré con la frecuencia que suelo hacerlo.  Será todo un poco más complicado. Al Imbécil, evidentemente no lo echaré en falta, a vosotros, mis secretas escapadas, os echaré de menos a rabiar.
Hola, soy Conchi y soy blogadicta.

(34) Quisiera

Quisiera tener la mente despierta
de los inteligentes,
las manos ágiles de los dibujantes,
la palabra especial de los poetas,
la perspectiva imposible de los pintores
y la mirada curiosa de los niños.
Quisiera tener la fuerza de los titanes
y la maña de los prestirigitadores 
para hacer de mi mundo un paraiso
de sal y fruta fresca.
Quisiera volar sin vértigo
y alejarme tanto que el regreso
fuera impensable.
Quisiera nadar sin oxígeno
y a tanta profundidad
que el abismo me cobijara en
su lecho de caracolas.
Quisiera conformar una persona
multihumana, ser mil seres en uno,
vivir mil vidas en una.
Y morirme con la manta sobre las piernas
y los ojos emocionados de sentimientos.

(30) Amigos virtuales

Siempre que estoy trabajando tengo el messenger abierto, mis amigos lo saben y entran con total libertad cuando quieren hablar conmigo. Hay un detalle que no sé si todos conocerán y es que yo no suelo entrarles, no por nada, sino porque yo soy como una mosca cojonera, siempre estoy ahí, pero ellos entran y yo no sé si es conmigo con quien quieren hablar, por eso prefiero no molestar, me gusta estar pero sin hacer demasiado ruido.
A partir de ahora, ya no estaré, me conectaré de vez en cuando, cuando pueda, pero ya no estaré con la asiduidad a la que los tengo acostumbrados y a la que estoy acostumbrada.
Es una de las cosas que más voy a echar de menos y que me está entristeciendo por adelantado.
Ya no me entrará Sonia, mi amiga del alma, para preguntarme como estoy y contarme como va su vida, ya no tendremos esas horas de charla en las que saltábamos un tema a otro, donde me confiaba sus inquietudes, sus logros, sus alegrías y sus temores, donde yo le contaba mis miedos y ella me abroncaba cuando veía que lo merecía, porque si hay alguien en el mundo a quien quiero y a quien no me cuesta decírselo es a ella.
Ya no me entrará mi niña linda, Raquel, a ratitos, cuando tiene tiempo, la persona que ha sido capaz de abrir mi alma aplicando la ley del mínimo esfuerzo: ser ella misma. Alguien capaz de inspirarme muchas cosas, sobre todo muchísima ternura aunque no sé si soy capaz de hacérselo llegar a través del teclado.
Ni me entrará Abril antes de irse a trabajar para desearme un buen día, ni la tendré en línea mientras trabajamos, comentándonos cosas, contándonos detalles, paseando juntas por los blogs, intentando conocernos, o, sencillamente cada una a lo suyo, pero percibiendo su presencia al otro lado del monitor, haciéndome sentir acompañada.
Ni me entrará Carsito para saludarme y hacerme sonreír con alguna anécdota del trabajo o para contarme sus  cosas. Notar su aprecio me ha hecho sentir muy bien. Espero seguir sintiendo su "odio" durante mucho tiempo y seguir colaborando en su blog, todo un detallazo por su parte. Gracias, mi niño.
Ni entrará Yol, mi sultana, que las circunstancias ha entorpecido que una buena amistad cuajara, pero que me encantaría que se llegara a retomar algún día, estoy segura de ello.
Ni me entrarán Piky ni Merce, aunque con ellas tengo la facilidad y la suerte de quedar para tomar algo y disfrutarlas en directo, todo un placer.
Ni Brisita me sorprenderá enviándome un cariñoso guiño, de repente y sin esperarlo, que siempre me hace sonreír. Ya no podrá entrar a saludarme y darme ánimos, ni mantener esa comunicación que surge de manera mágica entre dos personas que casi no han hablado pero que parecen adivinar como se sienten.
Ni Loli me encontrará para saludarme, hablar un ratito de temas variados y saber de nuestras vidas.
Ni Mark podrá ya sorprenderme durante sus vacaciones, y mantener esas conversaciones tan interesantes con todo el cariño y respeto del mundo, como dos amigos de toda la vida, antes de ponerse a estudiar.
Ni Ártica, deseándome un buen día, de repente, porque sí, y mantener un grato y ameno
ratito de conversación.
Ni Rosana, desde tan lejos, tan cerca, unas sonrisas, unos deseos de bien mutuos y sinceros.
Ni esas carcajadas en las multiconversaciones de las Seis Fantásticas, que parecen un jeroglífico egipcio, llenas de iconos y jajajas y jejejes; en las que siempre acabo perdida y en las que parece que estamos en un concurso a ver quien dice el despropósito más gordo, o con Ches, con Aure, con Gloria o con Imperio y sobre todo y lo más importante, con buen ambiente.
Gracias Abril por abrirme esta ventana a la virtualidad. Espero poder seguir circulando por este agradable camino y seguir disfrutando de tan gratos compañeros de viaje, pero aunque no pudiera ser, os llevaré siempre en mi corazón, en el real, en el de verdad.

(29) Lo que sé, lo que siento

Llevo unos días triste, todo lo que está pasando y no pasando se me está quedando grande, me cuelga por todos los lados, parece que llevo puesto un abrigo muy gordo cinco tallas más grande de lo que me corresponde y estoy haciendo footing en el desierto.
A veces me sucede que lo que sé y lo que siento, discrepan.
Sé que esto pasará, que sólo es cuestión de tiempo, que nunca ha llovido que no escampara (ni cuando el diluvio), que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante, que faltan unos días para poder empezar a batallar de nuevo sin impedimentos externos, veinte, para ser exactos, los cuento como si de una condena se tratara.
Siento que no veo el final, que no voy a llegar, que estoy tan justita de fuerzas que no lo lograré, que esta inactividad me está matando, que la espera quema, que las despedidas me corroen el alma y que me estoy resquebrajando.
Que incongruencias entre saber y sentir. Trato de mantener un equilibrio que me permita no caer en uno de esos bucles sin sentido que no conducen a nada, lo sé, pero al mismo tiempo siento como un torbellino de desazón trata de absorberme. Saber y sentir.
Sé que cuento con apoyos, que no estoy sola, y que tengo una tremenda suerte por ello.
Siento que les he fallado y que no merezco lo que tengo.
Sé que puedo derrumbarme, llorar, patalear, gritar...que no tengo que mostrarme siempre fuerte.
Siento que aunque me note tan débil que me duele hasta pestañear, no lo demostraré, como siempre.
Sé que debo pensar en positivo, que la negatividad no lleva a buen puerto.
Siento que la tristeza puede más que mi razón y añade un peso enorme a mi cuerpo dolorido de pesar.
Sé lo que sé, pero siento lo que siento. Mi razón y mi alma están en conflicto.

(28) Tal día hizo un año

Hoy hace un año que publiqué la primera entrada en un blog, ha sido un año en el que habéis sido parte activa de mis sentires, que me habéis transmitido ánimo en los momentos de desaliento, compañeros de batalla en mi lucha interna contra mis miedos, habéis compartido mis momentos de duda, me habéis dejado vuestro hombro para apoyar mi frente en los momentos de infinita tristeza que me han embargado durante  esta andadura, habéis sonreido conmigo con algunas de mis delirantes paranoias y me habéis demostrado que hay personas con una paciencia infinita, vosotros. No os merezco.
Un año ya  en el que siento que me habéis enriquecido y hecho crecer, en el que me siento más fuerte para poder decir lo que siento sin vergüenza, un año en el que he sentido que no tenía que demostrar nada, que únicamente tenía que ser y mostrarme tal cual soy, ni buena ni mala sino ambas cosas, o sea, yo misma.
Sigo siendo más abierta en el blog que en la vida real. Sigo necesitando ver escrito lo que siento para conseguir entender lo que me pasa y trato de evitar hablar de ello en la vida real, pienso que las personas que me leéis y tenéis relación conmigo aparte del blog os sentiréis desconcertadas a veces, pero es algo que no consigo superar. Me lleno de pudor cuando el tema de conversación soy yo, trato de no hacerlo, pero debo tener un resorte inconsciente que se activa sin yo quererlo, os pido perdón por ese desconcierto y os doy las gracias por entender mi introversión y que, a pesar de todo, queráis seguir formando parte de mi vida.
No sé cuanto durará esta andadura, solo espero que sigáis formando parte de ella mientras dure. Intentaré devolveros aunque sólo sea, una pequeñísima parte de lo me habéis dado.
Gracias por cada segundo, cada palabra, cada beso, cada beso de tornillo para contrachapado, cada abrazo, cada sonrisa, cada ¡Salud!...

(27) Desde el otro lado

Tengo la firme convicción de que permanezco en una nebulosa distinta, que, como no tiene nombre, la he bautizado como El Otro Lado (siempre derrochando originalidad).
Es un punto indefinido donde la verdad y la mentira absolutas no existen, donde todo está por descubrir y al mismo tiempo todo está ya inventado.
Una constelación de estrellas situada en una Via que no es la Láctea, pero a la que no se me ocurre ningún nombre que ponerle, además esto no es realmente importante.
Es un lugar cambiante donde la verdad y la mentira absolutas no existen, el amor es eterno y las narices redondas y rojas. Donde las sonrisas se transmiten por generación expontánea, viajando de boca en boca.
Donde los sentimientos son la base de la alimentación de la población y las palabras el hilo conductor de la felicidad común.
Es un sitio donde cada día surge un mundo nuevo y distinto, con nuevos habitantes, nuevas vidas y viejos problemas pues hay cosas que no cambian nunca.
Y mi papel se limita a ser la cronista de las noticias que surgen desde El Otro Lado. 
Me gusta recibir visitas en este otro lado ¿te apetece entrar y curiosear un poco? pués entra, serás bien recibido.