Voy a hacer una transcendente revelación:
Soy Conchi y soy blogadicta.
(¿No pensaríais que os iba a descubrir los secretos del misterio de Fátima?.)
Pues eso, que cada día me gusta más visitar otros blogs y se han sumado a mi ya larga lista de palabras terminadas en -adicciones.
Por supuesto Mis Secretas Escapadas son lugares de culto, sacro-santos, las visito todo los días, e incluso varias veces, con la expectante curiosidad que experimentan los niños cuando abren un regalo, que es lo que son algunas de esas páginas, un hermoso y delicado regalo. Espero encontrar nuevas entradas, las leo con calma, las releo y pienso el comentario que quiero poner, aunque a veces, los posts son tan bellos e íntimos que me da bastante respeto meter la pata, pero creo que debo hacer el esfuerzo, pues si alguien hace algo tan hermoso como compartir sentimientos y pensamientos, que menos que agradecérselo, y como flores no se pueden enviar y pueden dar lugar a malos entendidos, pues dejo mi comentario diciéndole: no sé si estoy metiendo la gamba, pero por lo menos yo, insignificante ser, lo he leído y me ha gustado. Cuando tengo tiempo las repaso por completo, abro los archivos, las categorías, visito los enlaces,... trato de imaginar a quien lo escribe a través de lo que escribe, o de lo que no escribe, que también se da el caso, aunque el turbante de adivina no me favorece.
Otras veces, voy de vínculo en vínculo, y de verdad que he encontrado verdaderas joyas, los hay para partirse el c... de risa, con perdón, otros te llevan a un tour de cine, de viajes, de sueños, de esperanzas,... Decididamente, soy Conchi, soy blogadicta y quiero seguir siéndolo.
Esta entrada la escribí el 16 de septiempre de 2005, y debo confesar que mi adicción ha ido a más. Aunque no lo parezca. Habréis notado que últimamente no os comento (sólo comentar, pues mis visitas a vuestros espacios son sagradas) con la misma asiduidad con la que solía hacerlo, sobre todo los que tenéis spaces de msn; la razón es que el ordenador en el que estoy habitualmente (a partir de ahora: El Imbécil) me da un error cada vez que quiero dejaros un comentario, por lo que hacerlo, se convierte en una misión imposible. El Imbécil tiene otras manías como, por ejemplo, no dejarme escribir borradores ni publicar en Blogia. He llegado a la conclusión de que al Imbécil no le gusta ni que me relacione ni que escriba. Como podréis notar, el Imbécil me tiene contenta. Una de las razones por las que no le doy una patada al Imbécil es que el día 30 él y yo rompemos nuestra relación definitivamente. Ya no lo iniciaré más por las mañanas, algo que llevo haciendo durante los seis últimos años. Ya no tendré que soportar sus caprichos infantiles, ni sus imposiciones estúpidas, ni su tiranía obcecada, ni sus continuos “... por que lo digo yo”... Bueno, el día 30 está ya a la vuelta de la esquina, y esta semana será bastante caótica. Dentro de unos días dejaré de tener internet de manera cotidiana, o sea, no me será fácil visitaros ni mantener muy actualizado el blog, intentar seguir con él, pero no actualizaré con la frecuencia que suelo hacerlo. Será todo un poco más complicado. Al Imbécil, evidentemente no lo echaré en falta, a vosotros, mis secretas escapadas, os echaré de menos a rabiar.
Hola, soy Conchi y soy blogadicta.