Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
Resumen
- 02/09/2006 00:53 - (55) Conóceme así, sin tener que ordenarme...
- 09/09/2006 20:35 - (56) Hasta el final
- 17/09/2006 01:33 - (57) Desequilibrios
- 22/09/2006 15:49 - (58) Pliegues
- 26/09/2006 12:10 - (59) Comunicación
(55) Conóceme así, sin tener que ordenarme...
Conóceme así, sin tener que ordenarme, con frases sueltas, queriendo amarte...
Esta frase que utilicé en la entrada anterior, me acompaña desde hace muchos años. Generada en un momento de serias dudas adolescentes cuando no tenía claras muchas cosas. Pensada cuando las realidades me golpeaban y negaba evidencias que, por otro lado, estaban claras y diáfanas en mi interior.Aunque pueda dar lugar a pensar que es, que era una declaración de amor, lo cierto es que no surgió como eso. Nació como una necesidad íntima, un grito en soledad,...En aquellos instantes mi “sospecha” era una carga muy pesada, mi inseguridad necesitaba la aceptación de la gente que quería (y tenía), pero no podía dar explicaciones (que nadie me pedía) porque no las tenía pero que yo estaba convencida que debería dar.Han pasado los años y aún conservo algunas cosas de mi adolescencia: Esa frase que vuelve muy a menudo a mi cabeza, mi inseguridad, mi novia de la que me enamoré sin opciones y de la que sigo enamorada hasta la médula y mi miedo a tener que “ordenarme” cada vez que conozco a alguien que me enamora, porque, aún siendo fiel a mi niña, me enamoro constantemente.
(56) Hasta el final
(57) Desequilibrios
Quizás tanto mi prisa como mis pausas, estén marcando el ritmo de mi vida, no sé si es bueno o es malo, estoy analizándolo. Dudo de que sea bueno estar analizando continuamente mi vida, aunque eso es algo que no puedo evitar. La someto a un continuo y profundo exámen, veo los pros y los contras de todo, aunque no siempre dependa de mí y el hecho de esa dependencia externa me exaspera. Toda la serenidad y la concentración que consigo en las cosas que me someten a una fuerte presión, generan en mí un equilibrio del que, en muchas ocasiones, me pregunto de donde surge. En cambio, esas pequeñas cosas que me desequilibran y que consiguen que me desconcentre de mi tranquilidad natural, me desconciertan y provocan en mi una desazón profunda: ¿será el precio que tengo que pagar por una "supuesta seguridad" en los momentos más trascendentales? ¿Es lo que me cuesta esa frialdad rayana en la frigidez mental que consigo en las crisis más adversas? No lo sé, pero es algo que me provoca una gran batalla interior.
A veces me gustaría reaccionar como una persona "normal", ante lo pequeño y ante lo grande, perder este pseudo control y permitirme momentos públicos de crisis, aunque reconozco que no puedo, es superior a mí.
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Eliminemos Las Barreras Arquitectónicas.
Hoy quiero unirme a este deseo, un deseo que suscribo sin dudar, aunque asumo mi incapacidad para desprenderme de ellas.
Gracias, BRISA, como siempre, me has hecho pensar y sentir, buena amiga .
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(58) Pliegues
Quiero
localizar cada cicatriz de tu alma. Quiero recorrerlas con mis labios y aplacar con mil besos el dolor que te infieren. Quiero comprender cada pliegue, cada nudo y cada lazo de tu cuerpo. Quiero oir tu voz y que con sus matices me cuenta cosas que tus palabras no saben decir. Quiero sentirte en cada segundo de mi aliento, acariciarte sin tiempo y sin espacio, lentamente, sin delirio recorrerte con mi manos, cerrar mis ojos y adivinar todos los susurros de tu cuerpo.
Quiero
dibujarte el amor con las yemas de mis dedos, elevarte a la cima y, en caida libre, sumergirnos en el placer absoluto. Deslizarme por debajo de tu piel, infiltrarme en tu venas y transmitirte sensaciones estrenadas con cada roce de mi piel en tu piel. Quiero alimentar tu hambre, aplacar mi eterna sed de tí con cada lágrima de tus ojos, con cada gota de tu sudor enfebrecido de deseo.
Absórveme en cada jadeo.
Quiero desmembrarte de felicidad
y con tu estallido de placer romperme en mil pedazos.
¿QUIERES?
(59) Comunicación
Me encanta la virtualidad y, a pesar de la dificultad que ello conlleva, me parece un medio asombroso de conocer a personas increibles, personas singulares de las que, sin este medio, no me hubiera sido posible saber ni que existen.
Cuando entro en tu blog, leo tus palabras, lo que has querido contarme, lo que te está rondando por la cabeza, lo que te inquieta y lo que te alegra,...siempre me hago la misma pregunta: ¿cómo serás?. Trato de inventarte un rostro, ponerte estatura, color de pelo, una sonrisa o una triste mirada tras los cristales de unas gafas dependiendo de la intensidad de tus palabras... pero acabo siempre llegando a la misma conclusión: realmente me da igual, me estás enseñando tu interior ¿qué me puede importar como seas físicamente?.
Cuando nos sentamos delante de la pantalla aprovechamos para mudar nuestro caparazón pues deja de ser realmente importante, nos desnudamos de nuestras lacras físicas, de nuestros impedimentos emocionales, de nuestras vergüenzas sociales, de nuestros complejos, de nuestro yo exterior para poder mostrar nuestros sentimientos, sensaciones, preocupaciones e inquietudes. Nos comunicamos con gente que también está mudando su caparazón, de la que no tenemos referencia física y a la que vamos a valorar por sus palabras reflejadas en un escrito, por una pregunta, por una respuesta,...
Que bello y relajante resulta conocer a alguien sin tener que adornar nuestro caparazón para que resulte agradable, que dé igual si es bonito o feo, si es perfecto o tiene taras, si grande o pequeño, porque nos conocemos por como somos no por nuestra apariencia. Todos partimos en igualdad de condiciones, todos partimos de cero. Sin beneficios ni perjuicios, evitando los primeros escollos: los prejuicios y la compasión mal entendida.



