Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
Resumen
- 01/02/2007 00:40 - (90/66) Fuera de servicio
- 17/02/2007 10:50 - (91/66) Unica función.
- 20/02/2007 22:43 - (92/66) Tú, mi efigie divina.
- 24/02/2007 18:33 - (93/66) Diálogos entre almas
- 27/02/2007 12:58 - (94/66) Diálogos entre almas II
(90/66) Fuera de servicio
Cierro los ojos, me concentro y... nada, no sucede nada... los cierro de nuevo, vuelvo a concentrarme y... tampoco... cachus, que va a ser que no, que no funciona. Creo que mi Radar de Captar Sensaciones ha decidido lucir el letrero de:
“Fuera de servicio”
Solo capto pequeñas sensaciones insípidas y distorsionadas, que no cubren ni mi capacidad ni mi necesidad de sentir. También puede ser que todo lo que me rodea se ha convertido en plomo (esto no suena nada creíble), impidiendo a mi radar captar lo que hasta ahora me resultaba sencillo y gratificante... me noto ausente, incluso de mi misma, me cuesta centrarme, implicarme, interesarme. Estoy distraída, dispersa, difusa, tranquila en una forma nada habitual en mí...
Realmente no tengo ni idea de si existe tal artilugio en nuestro organismo, en el mío debe existir pues algo no está bien. Tendré que llevarlo a reparar (primero tendré que encontrarlo, claro)
(91/66) Unica función.
Como de una hermosa obra de teatro se tratara, nuestra vida transcurre entre bastidores, descansos, actos y entreactos. El texto, salido de la pluma de algún desconocido escritor, nos va llevando por esa senda de luces y sombras, de penumbras y contraluces. Tragedia, comedia, terror, misterio, ensayo... toca todos los temas, todas las técnicas. Somos primeros actores de una obra costumbrista, nuestra vida, donde el guión solo nos marca pequeños puntos de situación y algunos trucos, el resto es pura improvisación. De nuestro saber estar en el escenario depende el transcurso de la obra, los personajes entran y salen de la escena, algunos importantes, casi primordiales para que esa obra se lleve a cabo, otros no tanto, pero también son necesarios para que el conjunto resulte un éxito.
Cada actor que sube al escenario es un profesional sin carrera, sin estudios, sólo con la experiencia en otras obras paralelas como única aportación; de la pasión que ponga en su papel dependerá su relevancia en la misma, incluso hay algún que otro espontáneo que surge de no se sabe muy bien donde y aporta su granito de arena. Todos y cada uno de los actores somos meros aficionados, donde solo nuestro amor por el teatro, por la vida, nos incita a participar en esta maravillosa aventura.
De las situaciones que surgen motivadas por la improvisación en sí surgen nuevos actos, nuevas escenas que se entrelazan con otras y que aportan esa sensación de continuidad, de ser algo vivo, fluido y siempre inacabado que posee ese guión, el nuestro. También de lo que seamos capaces de transmitirles a nuestros compañeros de reparto y ellos a nosotros surgirán momentos memorables, momentos que pasarán a formar parte de los anales de la historia, de nuestra vida, como irrepetibles e inolvidables.
Una obra sin ensayos, sin repeticiones, sin apuntador... una obra donde el público es exigente, donde los actores desaparecen o perduran, donde cada nuevo escenario es un nuevo reto.
Y con el transcurrir de esa única sesión de esta nuestra vida, llega lo único que sí estaba escrito de antemano, una frase que, desde el preestreno sabíamos que tendríamos que pronunciar:
SE BAJA EL TELÓN.
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Después de estos días sin poder acceder al blog, necesitaba escribir algo tranquilo, algo que me permitiera tomar el pulso a mi estado de ánimo, algo que me pusiera de nuevo en contacto con mis sensaciones. En estos días han entrado nuevos actores en mi obra de teatro que han aportado, como no podía ser de otra forma, nuevos y ricos matices. No sé el tiempo que permanecerán en el escenario ni la relevancia que tendrán en el resultado final, pero solo con su presencia han reactivado un guión que ya empezaba a pensar monótono y gris.
(92/66) Tú, mi efigie divina.
Hoy me duele el corazón de ausencia, de ausencia de ti, de saberte y no tenerte.
Noto tu cercanía y no puedo sentirte, percibo tu cuerpo y no puedo tocarte.
Hoy mi alma, entre extraños despertares, visita el abismo, ese abismo que se abre cuando el deseo no es correspondido con la presencia del objeto deseado, ese abismo de soledad alienante en donde te das cuenta que la soledad es cruel y sin entrañas. Y abrazada a mi deseo el cansancio me vence entre añoranzas.
Y sueño una efigie esculpida en hielo, talla inalcanzable para mis manos, simplemente mortales, su mirada me atraviesa como si yo fuera transparente, como si mis poros se disociaran dispersando mis moléculas. Admiro la belleza de sus formas y mis manos se dirigen devotas a su encuentro, quieren tocar esa imagen divina, quieren poseerla, idolatrarla.
Mis ojos, vacíos de encuentro, la miran en esa distancia insalvable, lejana, inaccesible, haciéndome sentir su poder a través de un espacio sin tiempo, de un espacio que crece irremediablemente, de un tiempo que nos separa.
Y la veo alejándose, sus ojos perdidos en una trayectoria que no es mi trayectoria, en un punto en el que siento no ser destino, y parto mi cuerpo en dos para llenar ese vacío sin fin, ese vacío en el que mi alma cae sin remedio.
La noche pasa como una tortura de ausencia, te siento entre mis brazos, pero abrazan el aire y llega un nuevo amanecer en duermevela.
(93/66) Diálogos entre almas
Y mi alma te dice que:
En esa noche nuestras palabras se convirtieron en hilos que se fueron entrelazando imperceptiblemente. Expectantes en la sorpresa de ese encuentro fortuito, atrapamos esos hilos y enhebramos la aguja con la que tejimos el hermoso manto de vivos colores que cubre ahora nuestros momentos, gozándolo en cada una de nuestras conversaciones, disfrutando de su cálido contacto cada vez que yacemos bajo su cuidado.
Me asombra la facilidad que tienes para desnudar mi alma, me tomas y me llevas hasta tu almohada... nos cubres con nuestro manto... y yo viviría así para siempre, mi cabeza recostada en tu regazo, con tu mano acariciándome y escuchando el latido de tu corazón, a veces acompasado, otras... desbocado, pero siempre rítmico, siempre moviéndose al compás que le marcas con tu deseo. Acompaño con esta mi voz tu respiración, susurrándote todas las palabras que he buscado en cada recodo, las que he encontrado por los rincones de mi errático camino, todas las que he intentado inventar para describir mis sensaciones, todas ésas que sé que deseas escuchar de mis labios y que, por ti, brotan con facilidad, buscándote, deseando llegar a un destino.
Y tu respiración se acelera y mis palabras se acoplan a tu velocidad de vértigo, busco sin descanso esas palabras que te hagan feliz, esas palabras que anhelas... y que, al fin, tienen destino.
(94/66) Diálogos entre almas II
Y tu alma me dice que:
Siga buscando, que siga pronunciando esas palabras que surgen de mi garganta, de mi corazón, de mis tripas... ésas que describen que siento, como te siento... incluso ésas de las que aún no sé su significado... también aquéllas de las que no quiero, de las que me niego a saberlo y que no pasan por el selectivo tamiz de la razón lúcida...
Y mientras la escucho, mido décima a décima la temperatura de un cuerpo imaginado, recorriéndolo con mis ojos cerrados, acompañándolos con mis manos, con mi olfato, con mi oído, con mi lengua... mi mente sigue incansable y mi boca, manantial inagotable las retoma insaciables como un torrente desbordado. Moldeo la figura de ese cuerpo imaginado en el barro que recojo en ese río de la imaginación salvaje, provocada, encelada y exigente. Manejo la arcilla para modelar una escultura de belleza única, me deslizo entre los sobrantes de ese barro hechizado y rebozo con ellas el bosquejo, para seguir modelándola una y otra vez, como artista obsesionada.
Me detengo y las palabras provocan mi nausea al notar como se agolpan en la garganta... con esfuerzo las devuelvo a mi estómago evitando el vómito causado por ese silencio indeseado, tan poco consistente que desaparece cuando tu alma, bajo nuestro manto, me repite con apremio: sigue pronunciando esas palabras...



