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Resumen
- 03/01/2008 00:49 - 139/66 Escuchar
- 21/01/2008 14:13 - 140/66 Un paseo diferente.
- 24/01/2008 11:45 - (141/66) Un día complicado.
139/66 Escuchar
Cierro los ojos y escucho mis recuerdos, los oigo acercarse lentamente, disfrutándolos, permitiendo que me inunden, que invadan cada milímetro de mi mente. Los recorro con paso corto, parándome en los detalles, reinventando instantes, recreando momentos. Siempre me llevan al mismo sitio. En el fondo de mis párpados permanece la misma imagen: tú.
Con los ojos cerrados abro mis brazos y empiezo a cerrarlos despacio, muy despacio y, en un imaginado abrazo, los cierro alrededor de tu cuerpo apretándolo contra el mío. Mis manos se llenan de tu recuerdo sintiendo como real tu suave y cálida piel.
Hablar, percibir, adivinar, conocer… sentir, sobre todo sentir tu cercanía ha sido realmente mágico, especialmente grato, exquisitamente único. Me conociste en un momento de demencial soledad, de absorbente tristeza, de alienante conocimiento de mi misma. Un momento de intransigencia personal, de exigencia máxima, de miopía, casi ceguera, en cuanto a sentimientos y sensaciones, de absoluto vacío interior, de inquietud interna, de delirante desencanto. Apareciste en el instante en el que había decidido dejar de buscar porque la búsqueda, además de infructuosa, se había convertido en la dolorosa certidumbre de que nada merecía la pena. Te conocí en ese instante en el que la frontera se sitúa entre la resignación o la demoledora desidia y en el que la conclusión es que ya nada tiene demasiado sentido.
Empieza un nuevo año. En estos días mi espíritu navideño anda un poco desaparecido, quizás las ausencias pesan cada día más… tu lejanía no ayuda nada a mejorar ese espíritu. No suelo pedirle nada al año nuevo, porque creo que las cosas hay que tomarlas como vienen y tratar de arreglarlas así como llegan pero este año, durante las campanadas, dejé volar mi recuerdo y mi esperanza hacia ti porque quiero que este año sea nuestro año o, por lo menos, sea el pilar donde se asiente un futuro que, espero, quieras compartir conmigo.
Últimamente no he tenido muchas ganas de andar en este mundo virtual, mi pensamiento está muy lejos, al otro lado de un mar al que amo con devoción aunque, de un tiempo a esta parte, miro un tanto recelosa pues me mantiene alejada de alguien a quien amo. Pero no por ello penséis que os olvido, en mi corazón todos tenéis una parcela reservada y con vuestro nombre. Y no puedo por menos que desearos un año repleto de todo aquello que consiga que seáis las personas más felices del mundo. Es una petición un poco egoísta porque, si lo conseguís, mi felicidad será más redonda.
FELIZ AÑO NUEVO
140/66 Un paseo diferente.
Pasear era uno de los mayores placeres, pasear mientras su pensamiento volaba lejos a aquellos lugares donde su imaginación quería llevarle. Lo hacía siempre y había conseguido tanta práctica en no estar donde estaba su cuerpo que le resultaba muy sencillo. Comenzaba a andar, con o sin destino, y un resorte en su cerebro la transportaba a donde su deseo le pedía. Su mente generaba todo lo necesario para hacer muy real su ilusa “vivencia”, recreaba paisajes con todo lujo de detalles, a veces eran totalmente inventados pues no siempre conocía el sitio en el que le gustaría estar.
Aquel paseo no era como todos, pero su cabeza, en total comunión con sus pies, empezó a preguntarle que era lo que deseaba y, como siempre, comenzó un grato viaje. Surgían las imágenes, los olores, las sensaciones,… comenzó a extrañarse pues a su cabeza no acudían otras distintas de las que veían sus ojos, a sus oídos no llegaban otros sonidos que los reales, ni a su nariz otros olores…
Aquel paseo no era como todos, aquel paseo era distinto pues había comenzado de una manera distinta: Paseando al lado de la persona que amaba. No necesitaba nada más. No necesitaba encontrarse en otro sitio, ni necesitaba estar haciendo otra cosa.
Una sensación de bienestar empezó a apoderarse de sus sentidos: estaba exactamente donde y con quien quería estar. Sus ojos se encontraron y su corazón se llenó del amor y la ternura que solo ella era capaz de inspirarle.
(141/66) Un día complicado.
Hoy es un día complicado, recuerdo de otro día más complicado aún. Aquél me sigue pareciendo irreal, una malvada ilusión de mi mente en un momento de enajenación mental. Pero sé que no es así, cada amanecer compruebo que no es así. Y me sorprendo porque he superado su muerte pero no su ausencia. He aceptado la forma, pero no lo sucedido. Aún no he podido llorarla, ni creo que lo haga nunca, tampoco he descubierto si es bueno o es malo no haberlo hecho… creo que no es lo importante.
Aún me sonrío con “sus cosas”, esos “detalles” tan suyos, esas manías o esas reacciones ante determinadas situaciones que solo podías esperar que se le ocurrieran a ella. Aún está tan viva en mí que, a veces, me sorprendo contestándole mentalmente porque sé perfectamente lo que me preguntaría y lo que me diría o escuchando un matiz determinado en el tono su voz al pronunciar mi nombre cuando hago alguna de vaqueros.
Hoy es un día complicado en las costumbres y en las carencias, en el corazón y en el alma y, aunque lo cotidiano me entretenga con su obligatoriedad, hay momentos realmente difíciles. Entender y asumir no siempre resulta fácil, no siempre me adapto a prescindir de alguien que, solo con su presencia, lograba llenar una parte importante de mi vida y, a pesar de que no lo hiciera conscientemente, ella lo conseguía.
Hoy es un día complicado pero, como todos los días, los complicados y los sencillos… caerá la hoja del calendario, pasando a formar parte de lo pasado. Aquel día ha dejado una nueva cicatriz en mí, marcando y curtiendo una vez más, la piel de mi alma.



